El Oscuro Origen de la muñeca Annabelle y las tragedias que ocasionó

¿Tan mala como suena?

Annabelle es una de la muñecas más representativas del cine moderno, pero además de ser el terror de los niños de secundaria, tiene una historia real que es tan espantosa como tener a un grupo de adolescentes atrás de ti en la fila del cine.

Pero vayamos por pasitos. La película, así como todo el universo de El Conjuro, están inspiradas en las “investigaciones” realzadas por Ed y Lorraine Warren, dos dizque cazafantasmas charlatanes profesionales, que encontraron a la mona esta gracias a dos estudiantes de enfermería, hace más de cuarenta años.

Dentro de la película no vemos exactamente la muñeca que es realmente. Es una representación más terrorífica, porque la original hasta tiernita se veía y, ahí, es donde empieza todo el terror que encarna esta historia.

Los Warren fundaron desde la década de 1950 la Sociedad de Investigación Psíquica de Nueva Inglaterra y abrieron en su casa en Monroe, Connecticut, un Museo del Ocultismo, donde se encuentra hasta la fecha la muñeca Annabelle, dentro de un aparador, con un mensaje donde se pide no abrirlo por ningún motivo.

La historia de Annabelle nos lleva directito y sin escalas hace casi 50 años atrás, con dos mujeres, madre e hija, que recibieron la muñeca en casa como un regalo. Sin embargo, esta empezó a mostrar cosas bien extrañas y nada interesantes.

Según los testimonios que recogieron los Warren, esta se movía por sí misma y cambiaba de posición y hasta de habitación. Después, madre e hija encontraron regadas por toda su casa notas que pedían por ayuda, sin saber nunca de dónde venían.

Una médium que ayudó a estas dos les reveló que dentro de la muñeca se encontraba el espíritu de Annabelle Higgins, niña muerta a los siete años en ese mismo sitio.

Con el tiempo, las personas que se acercaban a Annabelle resultaban heridas, con dos eventos fatales registrados también por los Warren, que decidieron hacer algo y primero llevaron a un exorcista, que casi muere después de intentar realizar la artimañana diabólica.

Como los Warren se creían más listos, lo único que hicieron fue encerrarla en una vitrina (?) y es ahí donde se encuentra hasta este momento. Porque, claro, un demonio capaz de matar gente y con la energía suficiente para destruir autos desde lejos, se va a calmar con un simple cristal.

La oscura historia detrás de Annabelle no es, precisamente, un fenómeno paranormal. Por el contrario, es la forma en que los Warren se aprovechaban de gente en condiciones adversas, para utilizarlos como atracciones de feria creando historias al rededor de accidentes que, después, cobraban por montones, sin darle nada a las verdaderas víctimas.

Annabelle lleva ya dos películas en el cine y, hasta el momento, la ficción puede parecer terrorífica, pero nada supera a los verdaderos monstruos: los Warren, un matrimonio de charlatanes dispuestos a todo con tal de hacerse con unos sucios billetes.

Con información de Glamour y Doubtful News