¿Quieres recibir notificaciones de nuestro sitio web?

Metallica es la peor banda de la historia y había que decirlo

Durante décadas Metallica ha adornado los torsos de miles de personas que no temen oler a humedad. Han llenado estadios y vendido una cantidad innumerable de álbumes, pero es momento de decirlo: son la peor banda de metal de la historia, y puede que de cualquier género, no solo de este.

Claro, han sido el rostro de un género que mucho tiempo fue visto con malos ojos, pero que con el tiempo se hizo tan popular que hasta lo ponen en los estadios de football, tienen premios en cada ceremonia que celebra la mediocridad musical y que engalana cada bar que huele a cigarros mentolados.

Sí. A todos en la adolescencia nos gustaron y fueron parte de esa formación sentimental que le tenemos a la música que no le gusta a nuestros papás, pero hay que decir las cosas como son y, además de que ya no son lo que fueron en sus mejores tiempos, toda su existencia han sido un riesgo para cada persona que le gusta o piensa que ama la música.

Afortunadamente (o desafortunadamente), esto no tiene que ver precisamente con su música y con lo que han producido, que cada vez se siente más genérico, más fórmula y con menos ganas de existir. Tiene que ver, cómo no, con el maldito dinero.

Y antes de que quieras venir a quejarte con nosotros, primero deberías ir a quejarte como ellos, porque son los culpables de que la industria musical casi se fuera al carajo y de que miles de personas estuvieran a punto de ir a la cárcel solo por… por querer escuchar su música.

Al inicio de este siglo, el Internet se hizo una cosa monumental. La capacidad para poder comunicarnos y hacer nuevas redes en un espacio no físico fue una revolución (una que ellos quisieron parar).

La música no estuvo exenta de este cambio y empezó a haber un consumo masivo mediante estas herramientas, porque la gente compartía lo que escuchaba, así como sus opiniones, impresiones y gustos afines, en foros y blogs en línea.

Un genio incomprendido vio en esto una oportunidad de mercado, pero que al mismo tiempo era en favor de los consumidores: abandonar la música física y hacer una biblioteca virtual en donde pudieras encontrar lo que querías, gracias a otros usuarios, y pudieras compartir lo tuyo para quienes también lo buscaban.

Así fue como nació Napster, una plataforma creada y planificada por Shawn Fanning y Sean Parker, quien después sería un personaje importante para la creación de Facebook y Spotify. Esta acaparó el Internet por ser la babilonia del archivo digital y, por supuesto, Metallica estaba ahí metida, de manera ilegal, mientras sus discos se quedaban en los estantes de las tiendas.

La banda se alió, después de mucho alegato, con Sony, Universal y Warner, los tres sellos más importantes del mundo hasta la fecha, para frenar a esta plataforma, metiendo una demanda ridícula contra Napster y contra usuarios individuales por el delito de piratería.

En sentido estricto, esto no era piratería ni un delito. Napster te permitía subir archivos y descargar otros más, que eran compartidos de manera libre y sin intención alguna de lucro por parte de sus dueños. Lo que se compartía mediante esta plataforma eran, de hecho, copias legítimas del material entre una red de usuarios que no vendía ni recibía ingreso alguno por ello, al igual que Napster.

Hubo quienes vieron en esta plataforma el futuro de la música, pero la presión por parte de quienes más dinero tenían, junto a Metallica como el principal promotor del viejo modelo de negocios de música, terminó haciendo que en 2001 perdieran el juicio, sepultando a Napster y la posibilidad de que la gente tuviera mayor acceso a productos culturales como estos.

Sin embargo, el tiro les salió por la culata: después de Napster nacieron infinidad de sistemas similares que ya eran imposibles de parar. LimeWire, Soulseek, Pandora, Xanadú… Metallica creó un monstruo que intentó desaparecer.

Por supuesto, con los años demostraron que su interés no era la propiedad intelectual ni la música, solo era el cochino dinero. Ahora, sin mayor descaro, se anuncian vía Spotify, Deezer, Google Music, Apple Music y cualquier sistema de streaming de música en línea, esos mismos que aseguraron que serían la ruina de la música y de ellos como artistas.

Para que se diera este cambio tuvo que llegar otro gigante al quite: Apple. El lanzamiento de iTunes y el iPod fue la verdadera razón por la que pudimos salir del hoyo en que Metallica quería dejarnos para siempre.

Ahora, ni su música ni ellos son, realmente, relevantes para industria actual. Aún tienen sus millones de escuchas y aún llenan estadios, pero recuerda, cada vez que le des play a una de sus canciones, que hubo un momento en que estuvieron dispuestos a encerrarte y cobrarte cantidades millonarias solo porque no tenías intención de comprar un disco.

Con información de El Independiente