WTF: Así son los “Espectrofílicos”, las personas que tienen relaciones sexuales con fantasmas

¿Se acuerdan de 'Ghost, la sombra del amor'? Pues...

Mientras más conocemos el mundo encontramos personas que tienen gustos más raros que los otakos. Ahora, nos topamos con gente que le gusta cochar con fantasmas, o al menos eso dicen, pero ¿realmente qué son los espectrofílicos, como se hacen llamar?

La espectrofilia es una nueva tendencia sexual que se relaciona con la atracción hacia los “fantasmas” o lo que sea que eso signifique y, también, se relaciona con la excitación erótica y sexual hacia imágenes en espejos (eso dicen, yo no entiendo nada, en realidad).

Aunque puede que la espectrofilia lleve muchos años o décadas entre nosotros, a penas se dio a conocer gracias a dos mujeres que contaron sus experiencias fantasmales. Una de las dos, confesó que el fantasma con el que hizo el acto conocido como “El Delicioso”, era bastante guapo y sucedió después de terminar con su exnovio.

Otra más explicó que raspó la chancla y le sacó filo a la navaja con Robert, un espectro que se manifestó ante ella a través de un sueño para después materializarse a su ladito, en su cama, para hacer que los vecinos creyeran que andaba corriendo con chanclas.

Esta cñora, llamada Sian Jameson, no paró de contar su encuentro y reveló que sintió todo tipo de cosas durante el acto sexual del más allá, además de dar detalles sobre Robert, que asegura que tiene más de 100 años.

Según ellas, estos encuentros ocurrieron desde hace diez años y llevan campechaneándosela entre vivos y muertos, pero nada supera el roce suave y frío de un fantasma, por lo que una de ellas ya hasta renunció a cualquier cosa romántica o sexual con los humanos.

Claro que esto suena rarísimo y… pues sí lo es, pero eso no significa que no sea real, aunque no de la forma que esperamos. Existe un patrón en las personas que han experimentado la “espectrofilia”, que son las rupturas amorosas dolorosas y traumáticas. Puede que el fantasma que los visite no sea un poltergeist, sino uno de su propio pasado encerrado en sus cabecitas, pero quién soy yo para decir qué es.

Con información de El Debate