9 platillos del mundo que pensarás dos veces antes de comer

Comidas de otros países que parecen asquerosas y que pensaríamos dos veces antes de probar.

México y Perú son algunos de los países de América Latina que más celebrada tienen su cocina, pero hay otras naciones en el mundo que ofrecen platillos tradicionales que harían vomitar a muchos de nosotros.

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Seguro esos platillos no son malos. Por algo serán delicias en sus países de origen, pero al verlos, no podemos evitar pensar en lo desagradables que podrían saber.

Smalahove, Noruega

Por ejemplo, está este, que es, literalmente, una cabeza de oveja hervida con papas y puré.

Claro, tal vez la cabeza cercenada de un animal en tu plato no luzca tan apetitoso, pero la neta, si has comido taquitos de cabeza, sabes que la carnita del cachete, la trompa y el ojo, no sabe NADA MAL.

Cuy Asado, Ecuador o Perú

El cuy o cuyo es un roedor de tamaño mediano que se hierve, se pela, se despelleja y se asa a la parrilla con ajo, yerbabuena y otras especias, o en delicioso guisado.

Quienes lo han probado dicen que es delicioso y que se prepara en ocasiones muy especiales.

Erizo de mar, Barbados, Chile, Brasil

Se toma un erizo de mar, se arranca de su hábitat natural, se rompe su cáscara con un objeto contundente y se retiran con cuidado las huevas.

Dicen que este ingrediente se come frito, salteado o crudo con jugo de limoncito.

Balut, Filipinas

Así se le dice al huevo de pato fertilizado, que se vende en las calles de Filipinas y se disfruta con sal.

La edad de estos embriones es de unos 17 días.

Butod, Malasia

Son larvas del gusano de sago y son enormes. Para comerlas se toma uno con los dedos y se rompe a la mitad para que un líquido grasoso salga de este.

Cuando se tienen suficientes larvas abiertas, las pones a fuego lento sobre una sartén y las cocinas un rato para que queden bien sabrosas.

Hay gente que se los come vivos.

Huevos de siglo, China

Son como huevos duros, pero parece que alguien los acaba de sacar de un agujero en el que han estado, por lo menos, 100 años.

Se hacen cubriendo huevos crudos en una mezcla de arcilla y cenizas, que hace que la proteína del huevo comience a gelatinizarse.

Luego de un par de meses así, los huevos están listos para comerse.

Por dentro tienen una gruesa capa color café o amarillenta, que cubre la yema, que ya adquirió un color negro o verde.

P’tcha, Israel

¿Quién podría negarse a probar un poco de pies de ternera en su propia gelatina?

Si alguna vez has probado queso de puerco, no seas mamón y darle una probada a esto. Seguro no está mal.

Foie mi-cuit, Francia

Es como un Foie Gras, pero más fácil de hacer y preparar.

Se toma el hígado de un pato y se sumerge en leche por seis horas para desangrarlo. Luego se pone a temperatura ambiente, se desvena, se especia con sal, pimienta, azúcar y se le deja macerando un día entero con coñac. Luego se hace una salchichota con varios rollos de plástico y se cocina al vapor por menos de media hora.

Luego se deja en agua helada y se deja en el refri por 48 horas.

Esta cosa es deliciosa, si no tienes problemas con el fuerte sabor de la grasa animal embadurnada en tu paladar.

Surströmming, Suecia

El rey de las comidas asquerosas.

Es sardina fermentada durante medio año con la cantidad suficiente de sal para que no se pudra del todo y se pueda comer.

Su olor es tan, pero tan fuerte, que se recomienda abrir una lata (inflada, por los gases de la putrefacción), al aire libre y NUNCA dentro de una casa.

Claro, el Surströmming es ilegal en algunos países, pero eso no evita que los suecos lo disfruten en familia con mayonesa, cebollita, un plan plano y duro; papas, jitomate fresco y vodka.

¿A cuál le entrabas?