Comida chatarra de los 90 que extrañamos

¿Todo tiempo pasado fue mejor?

Y ustedes ¿se acuerdan de cuáles eran sus dulces favoritos de la infancia?

Nos dimos a la tarea de hacer un pequeño acervo con la comida chatarrosa noventera, esa que tantas alegrías y caries nos dejó, y que en muchas ocasiones también resultaba algo extraña.

Si bien la mayoría de estos productos aún existen, alguno que otro sí desapareció misteriosamente de la faz de la Tierra, y hoy vive sólo en nuestra memoria (como personaje de Coco).

A ver qué te les evocan estos dulces, chicles y frituras:

Brinquitos (te los comías con todo y papel)

No era otra cosa más que chile piquín azucarado. Se caracterizaban por una envoltura que traía impresas las imágenes de unas ranitas.

Tenían un inconveniente, a veces podías comerte el papel si chupabas demasiado el sobrecito, pero qué esperaban por 50 centavos.

Mundet Rojo

Ok, aún se consigue, pero no pueden negar que este producto inmediatamente nos remite a la infancia. No era tan fácil encontrar este sabor y por ello, cuando uno caía en nuestras manos era un verdadero motivo de felicidad.

Lo conocíamos como “Mundet de Rojo” (hasta la fecha, hay mesas de discusión para definir de qué sabor se trata).

Tatuajes Dominó

Eran unos dulces que por sí mismos no tenían nada en especial. De hecho sabían medio gacho, pero lo importante era que en el interior de la cajita venía un tatuaje que nos podíamos colocar con agua.

Chiclosos Ko-ri

Eran unos ricos chiclosos de chocolate. Debíamos procurar sólo chuparlos, pues si cometíamos el error de morderlos era seguro que se quedaría pegado en tus dientes (y quitarlo no era nada fácil).

Huellitas Garfield / Espinacas Popeye

Pocas cosas tan cotizadas a principios de los noventa como los dulces y chocolates norteamericanos (aún no había TLC, por lo que no era tan fácil hacerse de ellos). Entre nuestros favoritos se encontraban unas bolsas con chicles en forma de huellitas de colores (alusivas al Gato Garfield) o tiritas verdes que se supone eran las espinacas que come Popeye.

Aunque estos chicles no eran nada baratos, valía la pena estafar a nuestros papás pues estos chicles sabían muy bien (sobre todo las huellitas).

Burbu Soda

Aunque este polvito ácido efervescente ha perdurado a lo largo de varias décadas, sus mejores años ya pasaron y las nuevas generaciones lo tienen poco presente. Es el típico dulce barato que los adultos ponían en la piñata o bolsitas de dulces para hacer bulto.

Sugus

Eran los chiclosos más famosos de los ochentas y noventas. Tenían buen sabor y no se te pegaban tanto a los dientes como otras marcas similares pero más corrientes. De pronto desaparecieron, dejándonos un profundo vacío que aún no conseguimos llenar con otro chicloso (sin albur).

La historia dice que su retiro obedeció a que, con la entrada en vigor del TLC, su fabricante ya no pudo competir con la gran cantidad de dulces que llegaron.

Jugos Poki

La versión austera, o similar, del Frutsi. Sólo era agua pintada con sabor dulce, su chiste radicaba en que la botellita vaciladora de plástico en forma de osito.

Velitas

Era gelatina en tubitos de plástico que vendían a la salida de la primaria y/o en la cooperativa escolar. Todavía es posible conseguirlas, pero ya no son tan populares. De hecho los niños de hoy ni caso les hacen.

Paleta de manita

Nada mejor para saber lo que te deparaba el destino, además sabían bien.

Chicles tipo cinta métrica

La verdad era una idea poco funcional y el chicle siempre terminaba enredado.

Papas de los Caballeros

Estas frituras surgieron cuando Los Caballeros del Zódiaco estaban en pleno auge.

No les mentiremos, sabían bien gacho, pero como en el interior venían tazos de estos personajes, no quedaba de otra más que entrarles con singular alegría.

Frutástica

La promocionaban como “la bebida más rara del planeta”, y en cierto punto lo era. Venía en una presentación en lata poco convencional y colorida y era jugo de distintas frutas con gas.

Dicen que todavía la venden en algunos lugares, aunque nosotros no hemos tenido suerte de toparnos con ellas.

Chaparritas de vidrio

Si bien las siguen vendiendo, sobre todo en los carritos callejeros donde venden hamburguesasy hotdogs, ya no son lo que eran.

Ahora las venden en botellas de plástico y no de vidrio, como dictaba la tradición. Esto les quitó el sabor y la onda.

Chicles de los Cazafantasmas, estilo “tubo de pasta de dientes”

Una idea igual de chafa o incluso más que el chicle tipo cinta métrica. Para empezar esta goma de mascar tenía una consistencia ‘aguada’ que no era nada agradable. Por otro lado, si es difícil mantener a la pasta de dientes en el interior de su tubito, imagínense lo que pasaba con éste otro, que en teoría traías por todos lados.

Abejitas

¡Ay las abejitas! A todos nos gustaba este caramelo líquido con consistencia similar a la de la miel.

Lagrimitas de chicharrón de harina

Son atemporales, lo sabemos, pero los chicarrones de harina con forma de lagrimita siempre nos remitirán a la hora de la salida del colegio.

Paletas de Garfield

Había de Garfield y Odie, la base tenían chicle y venían cubiertas por una figura de plástico. Hasta ahora no he conocido a nadie de mi generación que no las recuerde con añoranza.

Tutsi bota navideña

Imposible no odiarlas.

Sí odiarlas, porque generalmente los tíos te las daban como regalo navideño y salvo las tutsis, los demás dulces estaban bien chafillas.

Además traía un juguete aburrido: Una especie de plástico que hacía un vacío en la superficie donde lo ponías y brincaba.

¡Uy, qué divertido!

Cajita de Sonrics

A diferencia de la Tutsi Bota, estas cajitas sí estaban de lujo pues además de traer dulces decentes, en su interior se incluían figuritas de los personajes de moda.

Chocolates gringos grandototes

Antes del TLC en México todos los chocolates eran de tamaño normal (tipo Carlos V). Por eso, a principios de los noventa los chocolatotes que venían de Estados Unidos nos maravillaban por su tamaño y nuevos sabores.

Esa sensación de probarlos por primera vez era única.

Paletas Muppet

Y para el final dejamos a uno de nuestros productos noventeros consentidos: Las paletas gemelas de los Muppets Baby, cuyo nombre oficial era Muppaletas.

Era una paleta normal pero con dos palitos de madera que permitía compartirla con alguien más (aunque los niños gordos nunca lo hacíamos).

¿Y ustedes cuáles recuerdan?