Solo en México: Doñita se tropieza y tira el puesto de tamales con todo y la olla

Nooo, mi tamal...

Una doñita se tropezó con el pavimento de la banqueta y se fue directo contra el puesto de tamales, los cuales terminaron desparramados en el suelo y dejó a muchas personas sin su chilango y delicioso desayuno.

Y es que a los mexicanos cada mañana se nos antoja una rica guajolota con su champurrado cuando vamos camino al trabajo, para no llegar con el estómago vacío y la tripa chillando, así como rendir en aquel matado horario hasta la hora de la comida.

La señora bien feliz esperando a su clientela para vender mucho | Fuente: Twitter

Pero de repente se le ocurre a una doñita tirar toda la olla de tamales y te deja sin desayuno, triste, sin ganas de vivir y hasta sin tu atolito de fresa que te animaba por las mañanas.

Doñita se tropieza y tira el puesto de tamales

Ahora te contamos una triste historia que forman parte de las mexicanadas que se viven día a día en nuestro México mágico. Pues una doñita caminaba felizmente por las bellas y lisas calles de nuestro país, hasta que de un momento a otro le dieron ganar de besar el piso.

Hasta que de repente aparece otra doña con toda la maldad del mundo | Fuente: Twitter

Pues gracias a los baches que forman parte de las calles, la doñita se fue de tompra directo contra el pavimento porque se tropezó y la gravedad se puso en su contra por lo que no se pudó agarrar de ningún lado.

Pero eso no es lo malo, pues se llevó de corbata a la señora de los tamales con todo y banquito y creerás, no pues pobres doñitas, pero nooo, lo que realmente dolió fue que todos los tamales de verde, rajas, mole y dulce se cayeron y rodaron por el pavimento, así es por donde pasan miles de personas con sus tenis sucios, se vomitan y se orinan los perros.

Y le tira toda su mercancía que había hecho con mucho amor para los godínez | Fuente: Twitter

Pero aguanta, eso no es todo, pues hasta el champurrado salió volando, cayéndose todo el atolito en el piso, aunque por lo menos será un manjar para los perritos callejeros.

Las personas que estuvieron cerca afortunadamente ayudaron a la señora a levantar el puesto y pues quién sabe si se lo pagó o le echó la culpa al gobierno por no arreglar sus calles, pero de que nos quedamos sin desayuno, por supuesto que sí y nos tuvimos que comer la avena toda batida con un café negro. Gracias señora por arruinarnos el día.

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