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Reseña: The King, Eternal Monarch ¿plagio u obra de arte?

Lee Min-ho está de vuelta en este increíble dorama de fantasía

Hace una semana se estrenó a través de Netflix el nuevo dorama donde podemos ver al talentoso actor Lee Min-ho de vuelta en la pantalla chica: The King, Eternal Monarch.

El dorama ha sido severamente criticado por tener una primicia similar a la de otro dorama de fantasía que toca una tematica similar: el viaje en el tiempo-espacio. The King: Eternal Monarch es una serie hecha para toda la familia, va desde la acción al estilo americano, hasta las escenas más clásicas (y cursis) de los doramas como acostumbran en Corea.

Había una vez…

La historia comienza con el Rey del Reino de Corea (valga la redundancia) entrando a un santuario del palacio dónde tienen escondida la reliquia familiar, mientras este contempla la hermosa flauta que ha sido pasada por generaciones de monarcas en su familia, el medio hermano del rey decide hacerse de la reliquia y su poder, argumentando que es él quién merece hacer uso de ella.

A su camino el príncipe deja una masacre terrible, ya que pareciera que tenía años preparándose para dar el golpe a su hermano para ascender al trono y robarse la reliquia. Lo que no contaba es que su pequeño sobrino de ocho años llega a frustrar su plan, justo después de que el traidor matara al papá del niño.

En un intento desesperado de venganza, el niño toma la espada imperial y amenaza a su tío con matarlo, asestando un golpe con la espada que corta a la mitad la flauta mágica y un cacho de la mano del asesino, muy al estilo Bronco. Lee Lim (El tío malvado) trata de vengarse y le corta el cuello al pequeño huérfano dejándolo casi muerto, cuando un extraño personaje todo tapado llega a salvarlo.

La  historia no acaba ahí pero no te vamos a spoilear más, mejor te contaremos qué nos pareció.

¿Vale la pena verla?

The King rompe con el estereotipo de los doramas que regularmente hemos visto y nos presenta una historia visualmente atractiva y llena de magia en capítulos dobles que liberan cada semana. La trama te lleva por varios momentos antes de llegar a la cumbre de lo cursi, y por la longitud de los capítulos (una hora, diez minutos en promedio), podrías jurar que estás viendo una película de acción muy buena. Lo único que resalta ese saborcito a dorama es que derrepente llegan esas tomas panorámicas muy típicas del género.

La actuación del cast es otro tema, Lee Minho parece que nunca va a soltar el papel de junior mamonsón que ha hecho en casi todos sus doramas, digamos que es ya la característica que lo distingue de los demás actores coreanos (aparte de su hermosa carita que parece haber sido tallada por los mismísimos ángeles). Los demás personajes tienen una chispa mágica que te hace sentir de verdad inmerso en el multiverso de esta encantadora serie.

Si hay dos detalles que debemos resaltar son la duración (de nuevo) y el soundtrack. La duración es muy poco común para un dorama, pero tal vez la hayan diseñado de esta forma para verse en streaming. El Soundtrack por su parte, es una verdadera joya que nos hace sentir cada momento de la serie como nunca.

Esta serie es de esas chidas para maratonear y de verdad, cada capítulo te hará desear seguirla, por lo que te recomendamos que comiences temprano por que si no, te va a amanecer (o te quedarás dormido). Aún faltan 12 capítulos pero no te desesperes por que cada semana estrenan dos (uno el sábado y otro el domingo) a través de la plataforma de streamings en su idioma original y subtítulos en nuestro lenguaje.