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¿Tienes un minuto para hablar de los canguros de árbol?

Son felpuditos, suaves, tiernos, cariñosos y lo mejor que vas a ver en este 1ro. de enero de flojera total.

Parecen seres sacados de una película de fantasía y, sin duda, son más tiernos que los Porgs de la última película de Star Wars.

Son los canguros de árbol y son una especie de marsupial inusual que alegrará tu primer día de 2018.

Los hallas en las selvas tropicales de Australia, Papúa Occidental y Papúa Nueva Guinea.

Son marsupiales exóticos y no se parecen en nada a sus primos los canguros “normales”.

De hecho, estos son mucho más tiernos, pequeños y dóciles. Se alimentan de hierbitas.

Son ágiles y por eso casi nunca se les ve en compañía de otros animales o de personas.

De hecho, los canguros de árbol son muy solitarios.

Desgraciadamente estos bichitos están en peligro de extinción, pues el Hombre (malo como solo él) ha destruido su hábitat natural y le ha dado caza de forma indiscriminada.

Debido a lo suavecita de su piel, este animal ha sido orillado al borde de la extinción por culpa de los cazadores furtivos.

Afortunadamente en 2016 nació el primer canguro de árbol en cautiverio, así que este animalito tiene aún esperanza de salir adelante.

Como su nombre lo indica, este canguro suele pasar la mayor parte del día montado en lo alto de los árboles, lejos del peligro.

Cuando las hembras están preñadas, pasan 44 días en gestación hasta que nace una sola cría que tendrá que enfrentar el feo mundo que le espera por sí misma.

Al ser un marsupial, el canguro de árbol mantiene caliente a sus crías en una bolsa de tejido.

Su hocico es largo y sus orejas muy cortas. A lo lejos y en ciertos ángulos, este animalito parece un gato.

Actualmente varios países del mundo se unieron al esfuerzo por mantener a estas criaturas fuera del alcance de los cazadores. El objetivo es evitar que su especie sea una más de las que desaparecen por culpa de los humanos.