#MejorSolaQueConMaluma acabemos con Maluma y su machismo

Primero fue la polémica canción “Cuatro Babys” y ahora es “Mala Mía”. Las redes le están recordando a Maluma que ya no estamos en el Siglo XX, pero el reggaetonero...

Primero fue la polémica canción “Cuatro Babys” y ahora es “Mala Mía”. Las redes le están recordando a Maluma que ya no estamos en el Siglo XX, pero el reggaetonero sigue sin entender o hacer caso. Por eso en redes nació el hashtag #MejorSolaQueConMaluma, para hacerle ver que lo que canta no es verdad para muchas.

El problema no es el Reggaetón, es tu clasismo

Este Hashtag en su contra viene después del estreno de su nuevo sencillo, “Mala Mía”, para el que la imagen promocional fue él y su carita, rodeado de mujeres en lencería, dormidas, con aparente resaca (por el contexto) y… como meros adornos.

Aunque el mero hecho de existencia de esta imagen causó enojo, con la salida del videoclip oficial todo terminó mostrando que no solo era una idea por la fotografía, sino una realidad con todo bien armado por Maluma y su gente.

Pero, veamos: ¿cuál es el problema con “Mala Mía”, su video y Maluma? En realidad son muchos. A este cantante colombiano ya se le había acusado de su evidente machismo cuando “Cuatro Babys (sic)” salió a promocionarse como sencillo.

Ahora, en la misma línea, el problema real está en cómo, a través de sus canciones, se representa a las mujeres.

¿Qué es para Maluma una mujer?, ¿un objeto digno de una balada romanticona toda chafa como “Me Gustas”?, ¿Un adorno para “Mala Mía” y una forma de demostrar superioridad sobre otros?, ¿O simplemente un objeto coleccionable que vale por qué tanto le excite a él, como en “Cuatro Babys”, “Mala Mía”, “Me Gustas”, “Borro Cassette”, “Sin Contrato” y básicamente toda su discografía?

Para Maluma la mujer está en el lugar de objeto, sea decorativo, de valor sexual, romántico o de cualquier otro tipo. Objetos que adquieren valor, o dejan de tenerlo, a través de la relación que tengan con él, no como lo que son: seres individuales con la misma capacidad y validez que él.

Al reggaeton se le ha criticado duramente por su machismo y misoginia, que son ambas ciertas y están presentes en muchos de sus exponentes. Incluso podríamos considerar esto como una de las características del género en sus orígenes en el mainstream (o sea, en lo que todo escuchan).

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Así mismo, esta forma de ser del género se ha ocupado para pasar a otras formas de crítica, como el evidente clasismo con el que se ve a sus escuchas. Sin embargo, este no quita que muchos, como Maluma baby, sigan consolidando formas machistas de hacer su música.

Afectando directamente a las mujeres que, por supuesto, no se identifican ni se llenan de vida solo cuando él las nombra, que es el discurso que adquiere su música en casi todas sus presentaciones. Desde el viejo Maluma, sin tanto impacto y una imagen más apegada a la estética urbana, o el nuevo Maluma, con imagen de modelo y estética prototípica de la belleza masculina actual.

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J Balvin, por un lado, está llevando el reggaetón por otro camino al mismo mainstream, mostrando diferentes formas de exposición de la mujer, como en “Ambiente”, donde él es un espectador silencioso de una relación lésbica, o en “Ahora”, donde queda claro que los dos sujetos que participan del intercambio son iguales y no solo eso, requieren uno del otro y todo se basa en que ambos estén de acuerdo.

En escenarios más pequeños, Tomasa del Real, lleva la batuta de un movimiento de mujeres reggaetoneras como Jarina De Marco, Ms Nina, La Zowi y muchas más.

En este espacio, la mujer toma poder y es figura central, sin requerir de la validación masculina, como ocurre en el reggaetón y en casi toda la música de la vida.

El género sigue avanzando, y el mundo también, hacia modos de vivir y formas de convivencia en las que no exista dominación de ningún tipo, pero la resistencia de las estructuras sociales de discriminación sigue bien vivita y coleando.

Aunque te parezca bien romántico decirle a una morra que es tuya, lamentamos decirte que, bajo ninguna forma, es así. De ser de esa forma, estaríamos hablando de esclavismo, y claro que tu pareja no es tu esclava, así como tú no eres esclavo de nadie.

El caso con “Mala Mía” va más allá del mero machismo de la letra. Las mujeres parecen simples cosas, objetos, que están ahí para se usadas por Maluma, que tiene todo el derecho sobre ellas, disponer de sus cuerpos y de su sexualidad simplemente porque es Maluma y es su estilo de vida (ja, zoquete).

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El reggaetón es uno de los génermos más escuchados de la actualidad. Sus representantes tienen una responsabilidad con la audiencia, misma que no asumen todos y que, simplemente, parece no importarles, como a Maluma.

Aunque los avances parecen claros, las muestras y ejemplos como estas canciones de Maluma (que ni hablamos de “Un Polvo” que está peor y ni siquiera es conocida) demuestran que para la industria del género sigue siendo más importante las ventas y mantener una imagen de macho en sus exponentes que todo lo que rodea el fenómeno, que aunque cambie no logra opacar la popularidad de Maluma.

Mejor sola, mejor mujer, que con Maluma.