Influencer regaló paletas de jabón a adultos mayores en situación de calle; será investigado

El influencer será investigado por la Fiscalía para que pague por su "bromita".

El mundo es un lugar lleno de personas crueles que no miden su maldad, tal como Jay Tomy, el influencer que regaló paletas de jabón a adultos mayores en situación de calle para que las comieran.

Al influencer colombiano Jay Tomy se le hizo bastante fácil humillar y denigrar a abuelitos que viven en la calle, pues les quiso jugar una “broma” y los engañó para que comieran jabón cubierto de chocolate.

YouTube: Juan David Caseres

Influencer regaló paletas de jabón a abuelitos

En un video que despertó la indignación de miles de personas, el influencer grabó todo el proceso para hacer esta “broma”, pues se ve cómo compró varias barras de jabón, las cuales cubrió de chocolate e insertó un palo para que parecieran paletas.

Tras esto, el joven salió a las calles de Cartagena, Colombia, para regalarlas a los adultos mayores en situación de calle que encontró que pensaron se trataba de comida real y las comenzaron a comer.

Sin embargo, tras varias mordidas el sabor a jabón en su boca comenzó a sentirse y terminaron por escupir las paletas de jabón.

YouTube: Juan David Caseres

Será investigado por las autoridades

Después de este indignante momento, Armando Córdoba, secretario de Participación de Cartagena, aseguró que el influencer será investigado por intoxicar a los adultos mayores en situación de calle.

“En las últimas horas hemos conocido un video donde unos supuestos influenciadores que no son más que irresponsables. Están intoxicando a habitantes de calle y adultos mayores a través de supuestas paletas que no son más que jabón. Pedimos a las autoridades aplicar todo el peso de la ley”, comentó Armando Córdoba.

A pesar de que Jay Tomy cerró sus redes sociales por las criticas, esta no es la primera vez que hace algo así, pues en 2019 él y sus amigos simularon la muerte de una persona en situación de calle. Por lo que fueron sancionados por 883 mil pesos colombianos, pues sus “bromas” siempre terminan denigrando a personas vulnerables.