Emos contra Punks, el día que la Glorieta de los Insurgentes fue un campo de batalla

Tribus urbanas del mundo, ¡uníos!

A lo largo de la historia, las calles de la Ciudad de México han sido testigos de acontecimientos que han resultado escenas bastante particulares y emblemáticas, en las que diversos grupos sociales han dejado ver que están dispuestos a todo con tal de manifestarse.

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Algo así sucedió en 2006, cuando la Glorieta de los Insurgentes se convirtió en un escenario de batalla que culminó con el eterno enfrentamiento entre varias tribus urbanas: los emos, punks, góticos y metaleros.

Todo comenzó con el crecimiento de la primera tribu, quienes se caracterizaban por usar un fleco largo cubriéndoles la cara y escuchar música ‘triste’ de bandas semi punks como My Chemical Romance, Bullet for my Valentine y Alessana.

Estos jóvenes, de pantalones entubados y extrema delgadez, acostumbraban sentarse en la Glorieta de los Insurgentes para pasar sus tardes y convivir, por lo que su popularidad comenzó a crecer y crecer y crecer.

A tal grado que algunos medios de comunicación llegaron a retomar sus perfiles y en programas de entretenimiento, que se transmitían por televisión de paga, ciertos conductores levantaron críticas y comentarios sobre su existencia, atribuyéndoles burlas y mofas como que los emos solo actuaban para llamar la atención y que vivían una depresión de ‘a mentis’.

Sin embargo, estas declaraciones fueron llevadas a niveles más altos y las burlas fueron tomadas en serio por otras tribus como la de los punks, metaleros y góticos.

Estas crearon un movimiento antiemo que consistía prácticamente en agredir a los emos y molestarlos, principalmente a través de redes sociales como Hi5 y MetroFlog, en las que los emos recibían duras críticas que fueron cambiando de tono hasta convertirse en amenazas de muerte.

Por lo que hartos del constante bullying, los emos decidieron reunirse en la Glorieta de los Insurgentes para enfrentar las críticas de las que eran víctimas y tratar de poner alto a la situación.

A la cita se dice que acudieron más de cien personas, pero no todas ellas pertenecían a la tribu urbana; entre los manifestantes se infiltró un grupo de cinco punks que sin razón alguna comenzaron a golpear a los emos, quienes contestaron a la agresión defendiéndose con lo que tenían al alcance: cinturones de grandes hebillas y estoperoles.

Cuando la trifulca creció, los policías que estaban cerca de la zona trataron de poner orden, y aunque esto funcionó por escasos minutos, la ira de ambos grupos era tal que los golpes comenzaron de nuevo, pero esta vez con el apoyo de los metalheads y góticos en el bando de los punks.

El conflicto a esta altura era tan descomunal, que incluso llegaron periodistas a realizar una cobertura de lo que estaba pasando, y en el momento en que todo parecía no tener control, un grupo de krishnas entró a la Glorieta cantando alabanzas y llamando a la paz, por lo que tanto emos como punks, metaleros y góticos tuvieron que parar sus agresiones.

De lo ocurrido el legado fue taaaaan grande que hasta nos dejó un capítulo de la Rosa de Guadalupe, pero por fortuna también hizo eco en el resto de las personas quienes parecieron entender que si algo estaba faltando era un llamado a la paz y la tolerancia.

 

Así que surgieron manchas y movimientos que convocaron a la tranquilidad y por fortuna tuvieron eco en los jóvenes de aquella época, siendo los darks los primeros en decidir hacer la paz con los emos.

Demostrando que no hay necesidad de pelear ni por estilos ni por ideologías cuando se puede convivir en armonía y sana diversidad.