Tu cachorro reacciona a tu “voz para bebés”, a tu perro adulto le da igual

Sí, te ves ridículo, pero a tu cachorro le llama la atención tu voz de bebé.

Todos tenemos una “voz para bebés”. Casi parece ley de la Naturaleza el hecho de que empezamos a hablar como tarados cuando nos acercan a un bebé o un animalito bebé. Es más, un perro ni siquiera tiene que ser un cachorro para inmediatamente entrar en modo “¡quién es un buen chico, quién es un buen chico?” en la voz más aguda, aletargada y morónica que tenemos.

 

¿Tiene alguna función hablarle a un perro como si fueran bebés?

De hecho, quizá sí. Según un estudio publicado en la Royal Society Publishing, los cachorros son altamente reactivos a la “voz de bebé” de los humanos. Sin embargo, a los perros adultos les da completamente igual. Cosa que es curiosa, porque en la primera parte del experimento los investigadores notaron una fuerte tendencia de los humanos por hablarles casi igual a todo perro, independientemente de su edad. A todos los perros les hablamos como idiotas (o sea, como si nosotros fuéramos los idiotas) pero nuestra voz tiende a ser –aún– más aguda con los cachorros. ¿Cómo no hacerlo si son tan bonitos? Mis vidos.

 

 

En la segunda parte del experimento, perros de todas las edad fueron expuestos a diferentes voces. Algunas de estas voces tenían habla “normal”, otras eran “habla de bebé” (más aguda y lenta). Mientras que a los perros adultos les importa un bledo tu tono, a los cachorros les llama muchísimo la atención la voz aguda. ¿Cómo beneficia la “voz de bebé” a los cachorros? Quién sabe, pero los investigadores conjeturaron que ha de tener un valor funcional para ellos. ¿Les ayudará a asimilar el vocabulario básico de sus humanos?

 

En los bebés humanos, usar una voz aguda y lenta funciona para enseñar el lenguaje. El hecho de que la usemos con otras criaturas podría ser un impulso para “facilitar” la comunicación con receptores no-verbales (aunque eso no tenga ningún sentido).

 

Así que recuerda, no importa si tienes la voz grave o aguda, un buen chico es un buen chico.

 

 

 

Vía Royal Society Publishing