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¿Cómo Veronica Castro se convirtió en la última gran Diva de México?

Verónica Castro es la reina las telenovelas mexicanas, nadie tiene duda de eso, pero para llegar a tener ese lugar recorrió un gran camino. LEE TAMBIÉN: ¿Verónica Castro presintió la...

Verónica Castro es la reina las telenovelas mexicanas, nadie tiene duda de eso, pero para llegar a tener ese lugar recorrió un gran camino.

La actriz de 66 años de edad, lleva 53 trabajando en el mundo del espectáculo, en los años sesenta ingresó a la Academia Andrés Solar, lugar donde hizo sus primeras fotonovelas para las revistas Citas y Chicas (muy importantes en esta época).

La portada en las revistas le abrió el camino para salir en el programaba de televisión  llamado “Operación Ja-Ja” (un show humorístico como lo indica el nombre) y, al mismo tiempo, trabajaba en teleteatro (una adaptación de una obra de teatro, tanto desde el punto de vista escénico como interpretativo, a la televisión).

Por fin fue en 1969 cuando entró a su primera telenovela: Yo no creo en los hombres  (tampoco nosotros), la historia era protagonizada por Maricruz Olivier y se transmitía en la XEW, el canal 2.

Esto nuevamente le abrió camino a otras ofertas de trabajo y estuvo en programas como  Wonderlandia, La Hora Cero, La Cosquilla,  y  (aunque usted no lo crea) en los inicios de En familia con Chabelo. 

Verónica siguió con su trabajo y no decía que no a ningún papel que se le ofreciera. En 1970 (a tan solo un año de su primera telenovela) fue el rostro del Año, de acuerdo con el periódico “El Heraldo deMéxico”. Esto le dio papeles pequeños en la industria del cine, porque aunque sea la reina de las telenovelas, Castro hizo teatro, cine, televisión, talk shows, música y series.

Sin embargo, tuvieron que pasar 10 años para que Verónica tuviera su primer protagónico en una telenovela y fue en 1979, cuando fue parte de Los ricos también lloran. 

Además de tener el papel estelar, ella cantaba el tema principal de la novela “Aprendí a llorar”, un momento sumamente importante que le abrió las puertas en el mundo. En Sudamérica y Europa sabían quién era Vero.

A estas alturas, su talento era indudable y todo el mundo quería trabajar con ella, pero nuevamente el director de Los Ricos también lloran,  Ernesto Alonso, le dio otro protagónico a la actriz en El derecho de nacer, un clásico de la televisión mexicana. Escrito por el cubano Félix B. Caignet, y en el que actuó al lado de los grandes de la televisión:  Ignacio López Tarso, Salvador Pineda y su hermana, Beatriz Castro.

De ese año hasta 1996 la actriz no dejo de hacer novelas, viajo por todo el mundo e incluso vivió en Argentina por un tiempo, después decidió tomarse un descanso de 10 años y regresar a la televisión mexicana en el 2006  con la telenovela juvenil Código Postal (de su casa televisa).

A la par de todos estos años de trabajo, la actriz hizo cine y debutó  en el séptimo arte en 1970, con la cinta Mi Mesera, junto con Julio Alemán, ese mismo año grabó La Fuerza Inútil y El arte de engañar. 

Ese mismo año, Verónica decidió actuar en teatro y fue parte del clásico: Romeo y JulietaPor eso estamos como estamos, esta última al lado de Sylvia Pasquel. Este arte ha sido por siempre su gran amor, incluso cuando dejo la televisión por completo seguía haciendo teatro, su último papel fue en el 2016 cuando protagonizó Aplauso, la versión mexicana de Applause de Broadway.

Después de esto pensamos que no volveríamos a ver a la actriz en el teatro, cine, o televisión, pero fue gracias a Manolo Caro que Verónica Castro regresó a la pantalla chica y protagonizó la Casa de las Flores,  una serie que revivió la carrera de Castro y que nos hizo recordar la mucho que la extrañamos.

Verónica Castro estaba a punto de volver al mundo de las telenovelas, sin embargo, después del escándalo que se vivió con Yolanda Andrade sobre su supuesta boda, pausó nuevamente su carrera y anunció su retiro de la vida publica (nuevamente).

Esta de más decir que la extrañamos y que nos gustaría volver a verla en el campo donde mejor se desempeña: las telenovelas. Queremos decirle a Vero que no nos importan los rumores sobre su vida personal, lo que nos importa es verla brillar.