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Estos murciélagos siameses son tan tristes como hermosos

La Naturaleza es mitad espléndida belleza, mitad fábrica de pesadillas. Todo lo que nace, muere; la cadena alimenticia es cruel y necesaria; el mundo es hermoso y no significa nada. Sin embargo, pocas imágenes suscitan en perfecta armonía estos sentimiento de asombro y horror como un par de murciélagos siameses bebé. Mis vidos.

 

(No tan) solos contra el mundo

Los gemelos fueron encontrados –sin vida– bajo un árbol del mango en la selva de Viana, al sudeste de Brasil, en 2011. Desde entonces, fueron resguardados en una solución de etanol para conservar sus tejidos. Tejidos como sus negros e inocentes ojos de murcielaguitos bebé. Los gemelos son parte del género de murciélagos frugívoros neotropicales.

 

Los investigadores no están seguros si los bebés nacieron muertos, o si murieron al poco tiempo de nacer. Los gemelos aún tienen su placenta pegada a su cuerpo. De todas formas, la Naturaleza es cruel y no hubieran sobrevivido más que un par de días.

 

Recientemente, investigadores estudiaron a los murciélagos usando rayos X. De esta forma cercioraron que los siameses compartían dos extremidades anteriores y dos posteriores. La división ocurría desde la región lumbar de la columna, que se difurcaba. Análisis con ultrasonidos señalaron que cada hermano tenía su propio y pequeño corazón. Cosos :'(. Este es el tercer ejemplar de murciélagos siameses registrado en la literatura científica.

Una criatura, dos corazones…

 

Quizá estos bebés siameses nunca tuvieron una oportunidad contra el mundo, pero por lo menos no lo abandonaron solos.

Ojos negros, mirando al infinito…

 

 

 

Vía IFLScience!