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Razones por las que la ‘Cenicienta’ de Hilary Duff fue el mejor live action de la historia

Intenta hacerme cambiar de parecer...

La Cenicienta es uno de esos clásicos con el que todas y todos crecimos, soñando con esa historia de una princesa cuya madrastra y hermanastras malas le hacían la vida imposible, pero al final, porque la vida era buena y no tan mala, encontraba al príncipe azul y se volvía feliz.

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Por obvias razones casi todos llegamos a ella gracias a la versión animada de Disney, que se estrenó en el lejano año de 1950 y en donde Cenicienta la pasaba remal, pero tenía un hada madrina y unos amigos ratoncitos que le ayudaban a pasar el rato menos gacho.

Era un clásico y por eso, simplemente por eso… era bonita…

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Sin embargo, por alguna extraña razón que no sé por qué, no soy ningún filósofo ni estudioso de la literatura y esas cosas, estas historias siempre buscan llegarnos una vez más en distintos formatos…

¿Los reconoces? Ahora les dicen live action. Precisamente en 2015 Disney estrenó su primera versión con personajes reales del clásico y se veía más o menos así:

Aburridísima:

Aunque a algunos suertudos y privilegiados como nosotros, nos tocó ver A Cinderella Story La nueva Cenicienta, una película que se estrenó en 2004 y cuya actuación de Hilary Duff nos llenó a todos el alma con una versión atrevida, divertida y sobretodo, bien realizada del clásico…

Pero… ¿Qué fue lo que hizo de esta nueva Cenicienta el clásico que todos amamos?

Era con Hilary Duff:

Era 2004 y ahí donde saliera Hilary Duff todos queríamos verla y es que si ya era una estrella gracias a Lizzie McGuire, el hecho de verla en una película al tiempo que destacaba en la música hacía que todos quisiéramos saber qué iba a pasar en la película. De hecho, el tema de la película era de ella y sonaba increíble.

Además, en la película con su papel de Sam Montgomery, Hilary sí se echaba todas las de ganar con la madrastra que tenía, llamada Fiona y que era interpretada por Jennifer Coolidge.

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A Sam le tiraban por todos lados:

En esta película la Cenicienta no tiene unos ratones que le ayudan, más bien, solo un amigo que resulta ser un friki, pero que en el fondo la quiere.

Pero lo que sí tiene es enemigos por todos lados: su madrastra, sus hermanastras Briana y Gabriella que la quieren sabotear todo el tiempo, y hasta una archienemiga llamada Shelby que la humilla cada que puede por bonita.

Con Sam nos podemos identificar gracias a eso, porque todos alguna vez tuvimos que lidiar con gente así, que no quería que fuéramos felices.

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El chico era un bombón:

Austin Ames sí era el wey con el que todas y todos soñamos una vez. Además, su encanto estaba precisamente en que no era un tonto ni nada de eso. Al contrario, se oponía a su padre y aunque tenía todas las de ganar, prefería un amor sincero y una Big Mac, a una chava cuya dieta fuera solo agua embotellada de manantial carísima de París.

Seguramente no lo sabes, pero el actor que hacía a este bombón se llama Chad Michael Murray y después de la película siguió su carrera como actor en distintas series. Actualmente tiene un papel en Riverdale y se ve así…

Variety

Fiona era la peor madrastra, pero la más chistosa:

Una madrastra que se supone tiene que ser mala no puede dar risa. Sin embargo, Jennifer Coolidge, quien interpretó a Fiona, logró que la señora fuera malvada a la vez que muy risible.

Con todo y eso, cada que hacía sus fechorías no podías pedir más que la partiera un rayo porque en el fondo sí era bien mala.

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Regina King ya era lo máximo entonces:

Regina King es una de las grandes actrices de nuestro tiempo y si bien recientemente ganó un Oscar como Mejor Actriz de Reparto por su actuación en If Beale Street Could Talk, desde ese entonces, en el papel de Rhonda ya era una grande y tenía todo lo mejor del mundo.

Eso sí, aquí lo más chido es que Rhonda era el hada madrina de Sam, y ni así tenía que recurrir a algo tan irreal como la magia para mostrar que hay momentos que pueden ser mágicos si uno quiere.

Un hada madrina afroamericana es mucho, por decir lo menos.

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Su doblaje al español es una joya:

Al igual que con el doblaje de Chicas pesadas, también de 2004, el doblaje de La nueva Cenicienta fue súper divertido. Por ejemplo, chequen la voz de la hermana, o de la maestra o de Austin, eso era calidad.

No había un zapato, había un celular:

Cuando Sam y Austin coinciden en el baile Sam no perdía su zapatilla, la que debía encajar en su pie, sino más bien, olvidaba su celular. Si a mi me preguntan, eso solo era el reflejo de una etapa que estaba por comenzar para todos y en la cual, ligar ya no era por carta, sino por chat, o conocer a alguien era por sms y no en directo.

Esta escena del pescado era horas de risas y diversión:

Justo cuando Brianna y Gabriella se enteran de que Sam anda tras los huesitos de Austin, a las dos se les ocurre ir a decirle que ellas son la Cenicienta que él anda buscando por todos lados.

Sin embargo él, en vez de recurrir al viejo truco del zapato les pregunta… “La chica que conocí en el baile perdió algo cuando huyó… ¿qué fue?”.

“¡Un pescado!”.

Es hilarante.

Nos enseñó que siempre se puede mejorar:

Aunque para la vieja Cenicienta las cosas se resolvieron fácil, esta en realidad tuvo que pasar por cosas horribles como acoso escolar y demás para “conquistar” a su príncipe azul. Sin embargo, al final lo logró siendo ella, así como era. No tuvo que pretender ser nadie y además, nos enseñó que mentir no es bueno.

Su problema era actual:

No estoy diciendo que todos tengamos una madrastra mala y trabajemos en un restaurante como meseros (que está bien), sin embargo, el problema que la película presentaba era completamente actual y aterrizado en la realidad. Eso solo logró sumar puntos a la película.

Así que si nunca has visto La nueva Cenicienta con Hilary Duff, hazte un favor y hazlo en cuanto puedas.