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Estoy cansado de que se hable de Maluma como si fuera una señora

¿Se calman?

Nunca me ha gustado Maluma ni su música. Pero en los tiempos de Internet y los algoritmos, a donde voltees lo ves o lo escuchas y así es como llegué a su Instagram. Entré para ver cómo es que vive una celebridad de ese tipo y ese tamaño porque, aunque crean que a eso nos dedicamos en Erizos (claro que lo hacemos), no nos sabemos todos los chismes.

Lo primero que me encontré fueron fotos de él sin camisa, algunas más en el estudio de grabación y otras presumiendo la vida de estrella pop. Vaya, lo normal. Pero también había otras fotos donde la gran estrella del reggaetón global portaba una ropa súper fashion forward que en mi vida pensaría usar, porque: 1) no tengo las lanas para salir de la extinta paca de Pino Suárez; y 2) creo que mi color ha sido siempre el negro.

Y, obviamente, él es un Adonis mientras yo soy un percebe

Lo más relevante de las fotos no era el cabronsísimo y vanguardista estilo de Malumababy, sino todos esos comentarios donde nomás no lo bajan de señora, diosa inmaculada, diva o ya de plano de homosexual.

Instagram

O no entendí el chiste o no sé de qué me perdí, pero sí me puse a pensar en varias cosas: ¿Por qué desde que Maluma no se viste con ese estilo “urbano” se le señoriza? ¿Qué tiene que ver la ropa con la orientación sexual o el género de Maluma? ¿J Balvin seguirá siendo el rey del reggaetón toda la vida?

La señorización de Maluma es un fenómeno bien chistoso, porque bastaron solamente un par de prendas para que todos sus detractores agarraran ese tren y, cómo no, se volviera un meme. Ahora, sí: la ropa tiene la culpa de esto. Aunque sean solo trapos que te cubren y te protegen del ambiente (como los suéteres y las botas en días fríos o los chores y las sandalias cuando hace calor), también son un rasgo importante de la identidad de cada persona. (Vía: Revista de Humanidades)

Una de las identidades que se puede formar a través de esta, es la de ser “hombre”. Que es un término complejo, que no se detiene en lo biológico, sino que parte de componentes culturales, que definen lo que es “ser hombre” según la cultura en la que se esté parado.

Entender la ropa como una herramienta social, es también lo que hace que un hombre vestido de rosa, un color asociado a lo femenino, sea tachado de homosexual o, en este caso, que esas prendas súper fancys de Maluma sean el pretexto para llamarle señora.

El uso de ciertas prendas de vestir se utiliza como una herramienta para hacer evidentes estas muestras de identidad. Según Bourdieu en su libro El Sentido Social del Gusto, aquello que elegimos para representarnos busca hacer evidentes las diferencias entre nosotros y aquellos que no son eso que demostramos a través de nuestros gusto.

Un ejemplo simple está en la música que hace Maluma. Al reggaetón se le ha juzgado de muchas maneras, pero el prejuicio que se tiene en su contra parte del clasismo y la intelectualidad de la música (sea lo que sea que signifique eso en un mundo donde todo ya es pop). (Vía: Plumas Atómicas)

Mientras a su música se le rechaza desde una presunta “intelectualidad”, como herramienta diferenciadora par quien no lo escucha, el rechazar su vestimenta desde ofensas claramente homofóbicas y otras tantas misóginas, es diferenciadora para todos esos que representan sus formas de ser hombres a través de la vestimenta.

Como una categoría que depende de formas culturales, el ser hombre no es lo mismo en Latinoamérica en 1940 o en 2009; como tampoco es lo mismo en Asia o en Oceanía, donde incluso hay una comunidad en donde mientras más semen comen de los ancianos más hombres son.

Existe una forma de ser un cantante de reggaetón y de otros géneros de música urbana. Ya sea rap, trap, reggaetón o cualquier otro, existe una tendencia marcada hacia el machismo (incluso algunos de sus exponentes lo reconocen), en la cosificación de la mujer de forma gráfica (desde 50 Cent hasta Daddy Yankee), o en sus formas de hablar: “bitch (perra)” ha sido la muletilla de cada rapero existente.

En estos géneros existe una forma de ser hombre marcada por una masculinidad exacerbada. La Asociación Estadounidense de Psicología (APA) define esto como una masculinidad “tóxica” con estas características:

“Incluye el estoicismo emocional, la homofobia, autosuficiencia, competitividad y que no muestran vulnerabilidad… Aunque hay diferencias en las ideologías de masculinidad, hay una constelación particular de estándares que han prevalecido sobre grandes segmentos de la población (Vía: Desastre)

Y esa es también la forma en que Maluma se conduce por el mundo. Porque, sí, se le ataca desde esta masculinidad, pero él sigue cantando las mismas cosas y con el mismo discurso machista que hoy lo tiene hecho un meme.

Imagen: Desastre

Su forma de ser hombre y de expresar su masculinidad no es tradicional en su vestimenta, corre ese riesgo en lo que representan las prendas que viste. Sin embargo, Maluma sigue siendo un macho de esos que se jactan ser “pelo en pecho, lomo plateado”, etcétera.

Al mismo tiempo que las diferentes formas de ser hombre se expresan en el reggaetón, con gente como J Balvin y Bad Bunny, o en el rap, con otros como Frank Ocean, estas características nocivas siguen presentes, a pesar de que el mazapán de las masculinidad se empeñe en hacer de Maluma una señora o un homosexual, solo porque lleve una cartera.

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Dentro del gran abanico de posibilidades de ser hombre, Maluma corresponde a una no tan tradicional que se atreve a usar colores asociados a la feminidad y prendas que no son comunes para los intérpretes de este género, pero también sigue representan a esa parte masculina y varonil que evita que más hombres busquen otras formas de expresarse y esa es de la que debemos cuidarnos todos y todas las babys.