Drake es un farsante y una burla para el rap, el hip-hop y la cultura negra

¿Empezar desde el fondo? Hazme el favor...

Drake es, fácilmente, uno de los cantantes de rap y hip-hop más importantes de este siglo, pero toda su fama, popularidad y riqueza está fundada en apariencias, engaños y una farsa sobre sus orígenes, aprovechándose de una cultura que lo respalda, pero de la que nunca ha sido parte.

Una de las frases más reconocibles de la música de Drake es la siguiente:

“Started from the bottom, now we are here”

Esta pequeña frase es parte de “Started From The Bottom”, la canción con la que se hizo popular entre chaviza allá por 2012. En esta, vemos y escuchamos todas las referencias a la cultura negra que el rap y el hip-hop han llevado a escenarios masivos desde los ochenta, en las sombras, en los noventa abriéndose paso entre los jóvenes, y ahora en el Siglo XXI como el género más importante del mainstream.

Y, bueno, es cierto, aludir a salir del ghetto, del barrio, entre la mierda y la muerte, es sumamente común y es hasta preferible cuando uno va empezando… solo que Drake no salió de un barrio peligroso, no empezó desde abajo y, bueno, tampoco habitó ninguno de los lugares que presenta en su video musical.

Aubre Drake Graham, el nombre real de este personaje, nació en Canadá en una familia acomodada y de clase media. Su primera aparición en el mundo de la farándula gringa no fue como cantante, sino como actor dentro del programa Degrassi, como un joven en silla de ruedas bastante emocional.

Después de darle con TOOOOKIO a la actuación, comenzó a hacer algunos mixtapes para probar suerte como cantante, hasta que Lil Wayne le vio cierto futuro y lo metió a su disquera, Young Money Entertainment.

A partir de ese momento, Drake olvidó que alguna vez fue actor y se enfocó en modificar su historia, su apariencia y todo en él para empatarlo con la cultura que sí representa Wayne y toda la historia del género que ha representado a una comunidad discriminada y perseguida en Estados Unidos.

Esto no importó, por supuesto, cuando salió al mercado siguió jugándole al ghetto boy y ganó gran popularidad al ser un pupilo de Lil Wayne y al ser… bueno, de piel oscura, aparentando absolutamente todo lo que aseguraba ser, aunque no lo fuera. (Vía: Lipstick Alley)

Así, tras los años, se hizo uno de los raperos más populares y exitosos de este planeta. No solo consiguió consumar su farsa sino que la incrementó casi al infinito. Como si la cultura y las tradiciones de los barrios bajos de Estados Unidos fueran una mercancía y una pieza de museo, dejó que escritores y top liners de la industria para hacer canciones prefabricadas.

Y no hay ningún problema en que otras personas escriban tu material. Es algo que existe y da empleos a miles de personas en esta industria. Sin embargo, Drake lo hace para aprovechar una cultura que no conoce, que nunca ha vivido y que no le interesa en lo más mínimo, salvo cuando le deja unos cuantos millones en su cuenta. (Vía: MTV)

Actualmente, Drake sigue haciendo exactamente lo mismo y cada vez es más cínico. Por otro lado, también se le ha señalado como pedófilo por mantener relaciones personales muy cercanas con menores de edad, como Millie Bobby Brown… pero esa es otra historia.

El fraude de este rapero ha sido culpable de que el género sea cada vez más “blanco”, con intérpretes que han tomado una cultura y la han convertido en una mina de oro, que olvida, nuevamente, a quienes sufren realmente todo esto en un país altamente racista y que quiere adueñarse de todo para volverlo cómodo y agradable para quienes lo escuchan en una tienda de ropa o en una cafetería.