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Las mantis macho no necesitan cabeza para seguir choshando

¿Alguna vez han visto a un hombre decapitado haciendo el amor? No seguramente no lo han hecho porque no son unos enfermos sexuales buscando de cochinadas sin ley ni dios....

¿Alguna vez han visto a un hombre decapitado haciendo el amor? No seguramente no lo han hecho porque no son unos enfermos sexuales buscando de cochinadas sin ley ni dios. Pero sí tenían curiosidad de cómo sería… pues no busquen más, estas mantis lo muestran perfectamente.

Las mantis hembras son mucho más grandes que los machos. Este dimorfismo sexual no solo las hace más majestuosas, sino que las vuelve letales para lo machitos. Producir huevos requiere de mucha energía, por lo que las mantis hembra luego les da por decapitar de un zarpazo a sus pretendientes… y comérselos, y no en ese sentido.

El amor y la guerra

Muchos machos encuentran un cruel destino (para ellos, sabroso y rico en proteína para ellas) antes de siquiera poder hacer el dulce dulce amor. Otros logran tener sexo de insectos y salir con cabeza, vida y esperanzas para vivir un nuevo día siendo mejor mantis que el día anterior.

Sin embargo, como nos demuestra el siguiente video, hay machos que se quedan a medio camino… literal. Aunque sean decapitados por la hembra, su cuerpo puede seguir moviéndose gracias a las células nerviosas en su abdomen. Pero no solo logran moverse erráticamente, se mueven perfectamente para coshar con la dulce femme fatale y completar el acto ¿amoroso?

Spoiler alert: el siguiente video contiene fuertes imágenes (aunque extrañamente hermosas y poéticas) de pornografía y necrofilia entomológica.

No se sientan (tan) mal por estas mantis, si creemos lo que nos relata el documental, estos fornicadores sin cabeza tienen más probabilidades de fecundar huevos y seguir viviendo –genéticamente– en su progenie. Esperma y la carne de tu especie, es la combinación más ganadora para cualquier guapa mantis.

 

Vía Gizmodo