Jabalíes radioactivos son los nuevos reyes de Fukushima

Quien se fue a la villa, perdió su silla...

No es una fábula ni un cuento de ciencia ficción: jabalíes radioactivos se apropiaron de los pueblos evacuados tras el accidente nuclear de Fukushima de 2011. Después de casi 6 años del terremoto y el tsunami que provocó una serie de accidentes en la central nuclear de Fukushima I, varios habitantes de la prefectura han empezado a regresar a sus –ahora fantasmas– pueblos.

 

 

La vida siempre encuentra un camino

Sin embargo, después de tantos años de abandono, unos hermosos cerditos salvajes bajaron de las montañas a las calles de estas ciudades. Aunque pudiera parecer divertido –por no decir tierno– convivir con tantos animalitos, estos jabalíes radioactivos han atacado a personas. ¡Ah! Y después de haberse alimentando por años con comida y cultivos afectados por la radiación, también son radioactivos. Duh.

 

 

Como Pedro por su casa

Los jabalíes adoptaron las ciudades y granjas como sus nuevos hogares, y están dispuestos a defender su territorio. Además, con la ausencia de humanos, la población se disparó de 3 mil a 13 mil en tan sólo tres años. A nosotros, esto nos parece hermoso, pero a los habitantes desplazados no tanto. Los animales no pueden ser reubicados, así que se están contratando cazadores para combatir la sobrepoblación. Pobrecitos mis vidos :'(. ¿No podría existir un mundo donde humanos y jabalíes convivan en paz y armonía? Quizá sí, quizá no. Pero todo parece indicar que Japón no será ese mundo, por lo menos no hoy.

 

Aunque los alimentos radioactivos no han afectado –a corto plazo– a los jabalíes, los niveles de radiación los hacen no aptos para consumo humano.

https://youtu.be/DSlJz4Z1wJE

 

Varias ciudades en Fukushima han regresado a niveles de radiación normales. O sea, normales en el sentido de “seguro para humanos”. Sin embargo, no todas las ordenes de evacuación se pueden levantar aún. Pero entre las casas medio destruidas, la Naturaleza rampante y las bolsas llenas de deshechos radioactivos que siguen adornando varias calles, la vida -humana- está lejos de regresar a su ritmo normal.

 

 

 

Vía Gizmodo