Tragedias modernas que solo entenderás si eres mexicano o has vivido en México y conoces la importancia de un taco al pastor.
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A veces internet se satura con fails que provienen de otros lugares del mundo, con los que nos identificamos y todo, pero NO los hacemos nuestros por que no sucedieron en México.
Una cosa es ver el fracaso de un extranjero en su país, pero otro es atestiguar tragedias que solo a los mexicanos de verdad nos sacarán una lágrima solitaria del ojo.
Sacados calientitos del hashtag Prietos en Aprietos, te presentamos: Tragedias modernas que solo entenderás si eres mexicano.
Tragedia nacional. Tres días de luto por ese pobre trompo que cayó por la patria (y seguro después fue medio lavado y vuelto a poner al fuego para aprovecharse porque en México NADA SE DESPERDICIA).
En los festivales la que aplica es la cerveza y los que la llevan a nuestras manos son héroes nacionales que a veces meten la pata.
Todo iba bien para este noble trabajador hasta que su billete de polímero de $20 pesos se le partió en dos.
Un día cualquiera en la Central de Abasto, los espárragos, las calabacitas, los jitomates y hasta los limones valieron madre.
El repartidor del Pato Pascual se llevó un mal día al maniobrar con su diablito y querer llevarse tantas botellas de un solo jalón.
La moraleja: la ambición no lleva a ningún lado.
Otro héroe caído en las redes del friendzone máximo. Con una mirada, ella lo convenció de ser su silla mientras descansaba de una larga tarde de pasear por la plaza.
Este camarógrafo captó el momento preciso en el que toda su quincena valió madre.
¿Qué pasó aquí? ¿Cómo llegó este hombre al interior de la estructura? Y lo más importante, ¿podrá salir?
No falta el que se arruina la fiesta sin ayuda de nadie.
En serio, ¿quién mete las manos a la máquina de tortillas y para qué?
Un día cualquiera en el Liru Siza, el novato tira la salsa.
Los foráneos entenderán la gravedad de esta tragedia…
Primer día en el trabajo y olvida cómo usar la Oster.
¡Noooo, diosito, llévame a mí, pero no tires los tamales!
Aquí todo iba a acabar en tragedia, pero parece que la suerte del mexicano bendijo a este hombre.
No se le tronó una sola botella.
¡Eso sí que es suerte!
