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¿Deberías hacer ejercicio si tienes asma?

La respuesta corta: sí.

El asma es una enfermedad crónica de las vías respiratorias. Un agente alérgeno (como el polen), humo, aire demasiado frío o demasiado seco e incluso el estrés puede desencadenar ataques. Sea por broncoconstricción o inflamación, las vías aéreas se cierran, dificultando la respiración, provocando sibilancias y una sensación de sofoco. Auch, Si en un ser humano común y corriente (por no decir pedestre) se le sale el corazón cada que se le ocurre ejercitarse, ¿cómo podría sobrevivir alguien con asma a la actividad física?

 

Aunque usualmente lo que nos viene a la mente cuando pensamos en esta enfermedad es en el típico niño flacucho que nadie quería escoger en la clase de deportes. Pobre niño, no solo es el patito feo del canon de virilidad, ¿se imaginan que además amara tanto el deporte que quisiera dedicarse a eso? Menos mal que las personas con asma de hecho pueden hacer todo el ejercicio del mundo. Incluso les puede ir muy bien. Si no nos creen, pregúntenle a David Beckham o Dennis Rodman.

 

Entonces, ¿cómo se ejercitan las personas con asma?

Primero, tienes que saber que hay diferentes tipos y grados de asma. Incluso, hay personas que solo presentan los síntomas durante, o después, de ejercitarse.

 

El primer paso es tener tu asma crónico bajo control. Una constante valoración médica y tratamiento jamás reemplazará un articulito cualquiera con consejos en la Internet. Además, deberías tener un diario de aquellos factores que podrían haberte detonado ataques en el pasado. Si sabes que el polen y el miedo te pueden provocar un ataque, quizá lo mejor no sería ejercitarte en un bosque donde espantan.

 

El segundo paso es monitorear las condiciones ambientales de tu lugar para ejercitarte. Según tu cuerpo, deberías limitar tu actividad en momentos o lugares donde eres más propenso a los ataques. Es más, también es posible que tengas que preferir algunas actividades sobre otras. Por ejemplo, la natación podría ser uno de las disciplinas más beneficiosas, por el grado de humedad en el aire que respirarás. Aunque también tendrías que estar al pendiente de tus reacciones, porque el cloro del agua podría irritar tus vías aéreas.

 

Sea como sea, la mejor acción preventiva es tomar el medicamento indicado antes de tu sesión de ejercicio y eso solo te lo podrá dar un médico.

 

Pero recuerda lo más importante: de que se puede, se puede.

 

 

 

Vía WebMD