Quizá (ya) no tienes alergia a la penicilina

Si de niño te dijeron que eres alérgico a la penicilina y que nunca deberías dejar que te den este antibiótico, es muy plausible y razonable que efectivamente lo hayas repetido toda tu vida: tengo alergia a la penicilina. Sin embargo, recientes estudios indican que la mayoría de las personas que dicen tener la alergia de hecho no la tienen.

 

¡Me mintieron toda la vida?

No necesariamente. Por un lado, un padre preocupado bien pudo asociar algún síntoma en su retoño con una posible reacción alérgica a la penicilina. Ante la duda, es mejor evitar aquello que aparentemente nos hizo daño (en principio…). Pero por otro lado, la sensibilidad a este antibiótico puede reducirse con el tiempo. Es decir, quizá de pequeño tu cuerpo si reaccionó desfavorablemente ante la penicilina, pero tu cuerpo adulto podría ya no hacerlo. ¿Cómo saberlo si dejaste de tomar este antibiótico?

 

Dos estudios, uno publicado en Annals of Allergy, Asthma & Immunology y otro en Journal of Allergy and Clinical Immunology, llegaron a conclusiones muy similares: por lo menos 9 de cada 10 personas que se creen alérgicas a la penicilina, no lo son. No encontramos el dato en México, pero por lo menos en Estados Unidos entre el 10 y 15% de la población se cree alérgica a este antibiótico y solo el 10% (o menos) lo son realmente.

 

Quizá no soy alérgico a la penicilina, ¿qué me gané?

Además de haber vencido al genio malvado que nos engañó toda la vida, saberse no alérgico a la penicilina tiene grandes ventajas. Para empezar, aquellos “alérgicos” bien saben que las otras opciones de antibióticos son mucho más caras que la penicilina; ahorrarán dinero en sus futuros tratamientos. En segundo lugar, esos antibióticos alternativos suelen ser de espectro más amplio, es decir, atacan a más cosas que solo la infección y pueden tener efectos secundarios más densos.

 

Y por último, no ser alérgico pero creer que sí de hecho es un problema de salud pública. Sí, aunque parezca increíble, cuando una persona usa antibióticos de amplio espectro, básicamente está ayudando a un mayor número de poblaciones de bacterias a crear resistencias. Es decir, incrementa la tasa de formación de superbacterias. La penicilina no siempre es la mejor opción, pero usualmente basta y sobra para tratar infecciones específicas.

 

Bueno, ¿y cómo sé si realmente soy alérgico o no?

Haciéndote una prueba. Para ello, te recomendamos ampliamente buscar la asesoría de un médico especialista en inmunología.

 

 

 

Vía Science News, ArsTechnica