Las 3 razones principales por las cuales no dejas de fumar

Fumar es malo. Punto. Todos lo sabemos, pero seguimos haciéndolo. Para bien o para mal, hacemos muchas cosas malas a sabiendas de lo malas que son. ¿Será que nuestros corazones...

Fumar es malo. Punto. Todos lo sabemos, pero seguimos haciéndolo. Para bien o para mal, hacemos muchas cosas malas a sabiendas de lo malas que son. ¿Será que nuestros corazones románticos encuentran en la rebeldía la dulce victoria de nuestra mortalidad sobre la claustrofóbica ansiedad de la existencia? ¿O será que solo somos tercos? Acompáñenos a ver esta triste historia.

 

La nicotina es tu amiga

Esta es la forma más pusilánime de decir que la nicotina es psicológica y fisiológicamente adictiva. Pero también el amor y la magia de la amistad son adictivos, pero ¿no renunciarías al amor o la magia? ¿O sí?

 

Sé sincero contigo mismo; a menos de que seas un fumador ocasional, eres adicto, tienes una adicción. La nicotina te hace liberar dopamina y un tipo de endorfina. Es decir, la molécula del “me siento bien porque triunfé en la vida” y la hormona de la euforia y la ausencia del dolor, respectivamente.

 

Pero no te estreses, no eres la única persona en el mundo que encontró una forma de hackear su propio cuerpo. Muchas personas usan su baja autoestima para obligarse a hacer ejercicio, porque decidieron ser más sensuales y saludables. Otras personas descubrieron que mezclando cafiaspirinas con refrescos de cola pueden prolongar y aumentar sus niveles de concentración, porque adquirir maestría en un área de conocimiento requiere de un esfuerzo extraordinario. Por tu parte, tú descubriste que fumar te quita la ansiedad que te produce el síndrome de abstinencia de tu adicción a la nicotina, porque decidiste no sufrir la ansiedad que tú mismo te provocaste cuando empezaste a fumar porque sentiste rico y querías sentir rico y no ansiedades o algo así…. Lo que sea. El punto es que hace mucho fumar dejó de ser tu decisión.

 

 

La Industria del tabaco te mintió, pero ya la perdonaste

Si eres de las generaciones que nacieron cuando las cajetillas de cigarros ya tenían ratas, quizá no sepas esto: la industria del tabaco mintió. Mintió mucho y descaradamente. O sea, pero mintió FEO FEO FEO. Mintió tipo “TE ESTOY MATANDO Y SE QUE TE ESTOY MATANDO PERO ME VOY A HACER PENDEJO PORQUE DINERO”. Pero todos cometemos errores ¿no?

 

“Perdón por no decirte que te estamos vendiendo un producto adictivo (a.k.a. drogas) que aumenta drásticamente tus probabilidades de morir por enfermedades cardiacas, pulmonares o cáncer”. Awww, no pasa nada industria del tabaco, es lo que hubiéramos respondido SI DE HECHO TE HUBIERAS DISCULPADO EN VEZ DE SEGUIR PERPETUANDO TUS MENTIRAS.

El gatito Satanás dice que entre más mientes, mejor te vuelves en mentir.

 

Bueno, pero qué más da apoyar una industria absolutamente deshonesta si ya todo es el diablo, ¿no? Digo, sí hay diablos más diablos que otros diablos, pero ¿qué más podría hacer la industria del tabaco para caer más hondo?

 

¿Incrementar agresivamente su publicidad enfocada en adictos consumidores cada vez más jóvenes en países pobres tercermundistas? Uy, sí lo hizo.

Todos nos vamos a morir de algo

La muerte es la única cosa certera que tenemos. ¿Qué más da si aceleras un poquito la lenta marcha hacia ella? Pocas cosas son tan dignas como ejercer la autonomía sobre nuestras vidas y muertes. ¿Quién carajos es la Iglesia para monopolizar el hipotético más allá y condicionar nuestras vidas con sus reglas soteriológicas? ¿Quién es el Estado –además del órgano regulador de nuestro bienestar– para decirnos qué sí y qué no hacer? No son NADA. Tú tienes el poder ulterior sobre ti mismo. Bueno, más o menos, ya establecimos que como adicto estás atrapado en un círculo vicioso. Pero bien por ti, demasiado libertad aterra.

 

Por otro lado, lástima por todos esos fumadores pasivos que no tuvieron potestad sobre el aire que respiraron porque te valió contaminarlo. Lástima por todas esas jóvenes mentes que no tuvieron los medios para imponerse ante la presión social y la publicidad. Lástima por los familiares y amigos que enterraron a cada uno de los 7 millones de muertos anuales por consecuencias de fumar tabaco. Qué triste de veras…