SHYMATAZZ: Tu guía Eriza a las bandas del Corona Capital 2018, de prescindible a imperdible

Como ustedes ya sabrán, amigos lectores, el Corona Capital dio a conocer hace unos días el line-up completo de su próxima edición, la cual se llevará cabo el 17 y 18 de noviembre en la misma curva de siempre, del mismo Autódromo de siempre, de la misma Ciudad Deportiva de siempre, en la misma capital del país de siempre.

Ya están a la venta los boletos al público general; tengo entendido que actualmente se encuentran en la Fase 12 (puede que esté equivocado con ese dato, no he checado), pero apúrense con aquello de comprar tus boletos ya que con cada fase suben de precio porque maldito capitalismo.

Pero vaya, seguro hay mucho gente que nos lee y se pregunta, ¿Corona Capital? ¿Acaso hay otra cosa qué hacer por ahí aparte de tomarse selfies y beber cerveza súper cara? De hecho sí, hay varios grupos de música y, aunque no lo creas, ninguno es de reguetón. ¿Qué clase de música es esta? Pues hay electronica, hip-hop, mucho pop, algo de rock… ¿Te acuerdas de la música rock? Pues mira, todavía hay bandas relativamente nuevas que le hacen a eso del rock.

¿Hay algo que vale la pena, tomando en cuenta el precio de los pases?

No se preocupen. En seguida les dejo la Guía Eriza a todas, todas, todas las bandas del Corona Capital; digo, la elección es totalmente subjetiva, pero igual te ayuda a darte una idea de cuáles son las bandas imperdibles y cuáles te las puedes pasar por el arco del triunfo. ¿Todavía hay gente que dice eso de pasarse algo por el arco del triunfo o es muy de señor?

PRESCINDIBLE ALV

Imagine Dragons: Les prometo un Shymatazz aparte dedicado a Imagine Dragons y por qué este tipo de bandas están destruyendo la industria de la música. Ok, no es tan dramática la cosa, pero… lo siento, no puedo con la música de Imagine Dragons así como tampoco puedo con el nombre pendejo de la banda. Prefiero echarme sal en los ojos que tener que someterme a escuchar otra de sus canciones. El hecho de que esta banda sea headliner de este festival solo es indicativo de los tiempos oscuros por los que está pasando la música en general.

The Kooks: ¿Otra vezzzzzz… zzzzzz… zzzzz…

Bastille: Amigos, yo no odio el indie pop británico. Creo que todavía hoy podemos encontrar algunas bandas rescatables en este nicho. Bastille, en cambio, encapsula todo lo que aborrezco del indie pop británico moderno: letras clicheadas, melodías aburridas, presencia equis, no propone absolutamente nada. Hay cosas más emocionantes en la vida que escuchar a Bastille, como tomarse un vaso de agua o lavarse los dientes.

Panic! at the Disco: ¿Será que los tíos del Corona se dieron la meta de traer a una banda tipo Dashboard Confessional cada año? ¿Desde cuándo la nostalgia aplica con el mal gusto? Ah cierto…

Deaf Havana: No es neta. ¿De dónde sacaron a estos hijos de Nickelback? ¿En serio puede haber alguien en México que le guste esta música en 2018? ¿En serio creen que alguien se asome a un escenario para ver a estos rockeritos? ¿En serio hubo alguien del Corona Capital que le dio una escuchada a una canción de este grupo y pensó, seguro hay un puñado de personas que compran su boleto por Deaf Havana? Voy a ser sincero, no hay peor banda en esta edición del Corona Capital, y de hecho, me atrevería a decir que no hay peor banda en toda la historia del Corona.

Quinn XCII: ¿Por qué se hacen esto? Creo que es menos doloroso triturar mis orejas con unas pinzas. Es básicamente una mezcla de college rock con indie pop y una pizca de hip-hop, aprobado por cinco focus groups.

Yungblud: Ugh, no. Es como si quisieran mezclar dos onzas de Twenty One Pilots con una onza de The Prodigy y rellenar con melodías verdes de rock alternativo solo apto para tu radio FM. El que sigue.

Bad Sounds: Música indie así definida por los señores de las grandes disqueras. “Vamos a hacer lo mismo que hace of Montreal pero 10 años después cuando ya a nadie le guste.” Le hace justicia a su nombre.

King Henry: EGM = Electronic Generic Music. Tal vez sea un hit en un futuro una vez que consiga otros “fichurings” de nivel más alto.

Yonaka: Me entró por un oído y me salió por el otro sin darme cuenta. Pero de lo que recuerdo, algo así como rebelde bien portado. ¿Tiene sentido eso? ¿No? Exacto.

Blank Range: Vaqueritos perdidos en la ciudad.

PRESCINDIBLE PERO NO TE MUERES SI LE ECHAS UN OJO

Robbie Williams: ¿Viste la inauguración del mundial? Listo. Ya lo viste. No te pierdes de nada. Dedícale esta hora a otro headliner (a menos de que ese headliner sea Imagina Dragones, claro).

Odesza: Es complicado llevar la cuenta de todos los DJs y productores de EDM que saturan la industria pop, pero Odesza cuenta con algunos méritos por encima de la basura que suelen bookear para el EDC.

Khalid: Uno de los grandes misterios es cómo es posible que un dud que apenas tiene dos años de trayectoria y un solo álbum puede estar en el mismo renglón que las leyendas del synth-pop New Order. Y no solo en el Corona Capital. Khalid está súper bien posicionado en diversos festivales de todo el mundo, pero qué les puedo decir, ha de contar con agentes y publicistas increíbles. Debo aclarar que lo que hace Khalid no es terrible, aunque tampoco está descubriendo el fuego ni nada por el estilo. ¿Quién es Khalid? Es básicamente otro The Weeknd, cabello incluido.

BØRNS: Alguien en redes le puso el tag de ‘male lorde‘. No se me ocurre nada mejor que decir.

Petit Biscuit: Alguien tiene que llenar el hueco reservado para el DJ de EDM. No se vayan a aburrir los mirreyes con tanta guitarra.

K.Flay: Por ahí en esa coyuntura entre el hip-hop y el rock alternativo habita K.Flay. No, no es el rap-rock de los 90, más bien se apega más a lo que han estado haciendo Flobots y Twenty One Pilots. Velo por este lado, seguro hay peores cosas que podrías estar haciendo durante su tocada.

A R I Z O N A: Es neta que así es como escriben su nombre. Pop/Rock genérico, aguado, blando, aburrido, lo que sigue.

MAX: Asumiendo que estaba escuchando al ‘Max’ correcto en Spotify, este joven artista cuenta con las cuerdas vocales adecuadas para su género (como poppish R&B); desafortunadamente, el tipo de música es de lo más genérica. Baladas sobre-producidas con los mismos acordes de siempre.

Pale Waves: Alguien dijo en Twitter que los Pale Waves son hijos de The 1975, y me parece más o menos acertada la comparación. De hecho, pienso que The 1975 todavía están muy morritos para ser influencia si quiera porque recordemos que esta banda comenzó con un sonido garage. Fue por sugerencia de su disquera que dieron el giro al new wave duran duranesco, porque vamos, eso es lo que consume la chaviza estos días, y lo mismo podría decirse de otros grupillos por ahí que empezaron con algo punk y se fueron a lo comercial. Pale Waves simplemente se brinca la pena y se va directamente a los sintes.

San Fermin: Tu banda promedio de indie pop. Un par de hits y a dormir. Estoy casi seguro de que ya vinieron a un Corona pero es fácil confundirlos con grupos similares.

Gus Dapperton: Los sintetizadores salvan a este amigo de la sección de Prescindibles ALV. Su voz también le agrega algo de encanto, pero tengo la idea incómoda de que su show en vivo es bastante equis. Me remite a Cuco… y tal vez sea por eso. Hueva.

Sasha Sloan: Oye, se parece un buen a Feist, pero de cara. Su música, en cambio, suena a todo artista femenino indie/alternativo que hemos escuchado en los últimos cinco años, véase Lorde, Tove Lo, Broods, Halsey, etc…

ESPECTÁCULO MUSICAL PERFECTAMENTE ACEPTABLE Y DECENTE

The Neighbourhood: Este grupo daba la impresión de ser un grupo de rock alternativo genérico pero para fortuna nuestra ofrece unos giros interesantes y unas melodías lo suficientemente disfrutables para no tacharlos de relleno.

Pond: El hermano rarito de Tame Impala no será tan accesible y popular como el proyecto de Kevin Parker, pero Pond tiene lo suyo entre los fans del pop/rock psicodélico y en México todavía encuentras a varios adeptos de esa tribu.

Clairo: Claire Cottrill tuvo su primer pellizco de fama a finales de 2017 a partir de que se hizo viral su video de “Pretty Girl”. Su música capitaliza sobre este mame actual inspirado por Mac DeMarco y Tyler the Creator, música chill, con leves toques de producción, vocales limitados, véase Cuco, Boy Pablo, y el ya mencionado Gus Dapperton. Es lo que está pegando ahorita, no puedo hacer nada. Pero no les va a pasar nada si se tumban en el pastito mientras la escuchan de fondo.

Superorganism: Estos días una banda se hace famosa no por medio de la radio o los videos musicales, sino porque figura en el soundtrack de la serie de Netflix de moda, en un comercial de Volkswagen o en la banda sonora de un videojuego. Y eso fue lo que le sucedió a Superorganism cuando uno de sus primeros sencillos fue incluido en FIFA 18 (Qué tendrá que ver “Something for Your MIND” con el fútbol, solo EA Sports lo sabe). Apenas sacaron su debut, pero ya acumulan millones de reproducciones en Spotify, impresionante para una banda de indie pop multicultural. Superorganism suena a la evolución de Of Monsters and Men, con toques de los Flaming Lips, The Go! Team y Japanese Breakfast.

Jai Wolf: Como que quiere llegar a Porter Robinson pero a final de cuentas se queda en Kygo. No está mal pero le hace falta un poco más de experiencia para alcanzar su potencial creo yo. Eso sí, mejor que el DJ promedio de EDM.

Nathaniel Rateliff & The Night Sweats: ¿Alguien se acuerda de los Alabama Shakes? ¿Les hace falta tener algo parecido a los Black Keys en su tarde? Pues ahí tienen a Nathaniel Rateliff, una voz potente del nuevo rock sureño. No es música que te va a cambiar la vida, pero tampoco vas a sentir los 40-50 minutos que les diste fueron mal gastados.

Now, Now: Esta banda de Minnesota hizo su comeback en el presente año con el disco Saved y ahora llegan con un sonido tipo Haim, Carly Rae Jepsen y Tegan and Sara, así que si te late ese tipo de pop ochentereo, pues no hay falla.

The Lemon Twigs: Dúo de Nueva York que suena a banda extraída del British Invasion. ¿Te gustan los Zombies, Nick Lowe, los Kinks? No le busques más, estos chavos se saben bien la fórmula.

Shannon and the Clams: Como algo que encajaría en el soundtrack de The End of the Fucking World. Roots rock del bueno. Yo sí llegaría a las 4 de la tarde por estos chavos. ¿A las 3? Híjole, no sé…

IMPERDIBLE A SECAS

Lorde: Con Melodrama, Lorde me calló la boca y nos demostró que no es ninguna one hit wonder. Esta morrita va en serio y deberían hacer un esfuerzo por verla en el Corona, no importa si ya la vieron antes. ¿Antes qué? Antes no tenía nada más que “Royals” y su rolita con Disclosure.

MGMT: ¿Qué? Tengo ganas de oír el Little Dark Age en vivo. Si no fuera por ese detalle, podría prescindir de escuchar otra vez canciones requemadas como “Electric Feel” y “Kids”.

Death Cab for Cutie: Es un misterio por qué Ben Gibbard tenía a México en el olvido, así como es un misterio por qué ningún promotor de acá les extendió alguna invitación, porque es casi un hecho que existe una enorme fanatiza que esperaba con ansias la presentación de DCFC por nuestros lares. En la actualidad esta banda cuenta con ocho -próximamente nueve- discos bajo el brazo, así que es muy dudoso que nos toquen algo (¡lo que sea!) de los primeros discos hasta Transatlanticism (2003). Pero ni modo, habrá que contentarse con lo que ofrezcan.

CHVRCHES: Me dolió el codo ante la opción de ver a Lauren y compañía en el Plaza hace unos meses, calculando que iban a regresar a un festival mexicano en un futuro no muy lejano… y el trío no me defraudó. Debo admitir que Love Is Dead (2018) no más no me convence, pero sus primeros dos discos aún retienen aquel encanto que los transformó en hitmakers.

The War on Drugs: Claro, hubiera sido mil veces mejor que les dieran su propio show, y tal vez les den 40 minutos en el Corona, -suficiente para 4 o 5 de sus canciones novelescas- pero peor es nada. En noviembre tendremos una oportunidad envidiable de escuchar el rock Springsteenesco de Adam Granduciel, y en un festival tan saturado de rock basura, se aprecie el esfuerzo de incluir a bandas que demuestren que no todo está perdido.

Jenny Lewis: Si por alguna razón no tuviste oportunidad de ver a la ex-Rilo Kiley en el Corona Capital que le tocó (no recuerdo cuál fue, ¿2015?), ¡ahora es cuando! Jenny Lewis ha hecho un increíble brinco del indie pop al tipo de música country que todavía es digerible.

Friendly Fires: Después de 6 o 7 años de andar desaparecidos quién sabe dónde, los Friendly Fires ESTÁN DE VUELTA y van a ver que la nostalgia indie dos milera es algo real.

Sparks: La oveja negra en el line-up del Corona definitivamente es Sparks. A este festival se le reconoce por darle una oportunidad a los “oldies” como New Order, OMD, Dinosaur Jr, Pixies, Blondie… pero Sparks es un caso peculiar porque es un acto de culto, más apto para un NRMAL que para un Corona Capital. Pero bueno, hace poco este influyente dúo gozó de una afortunada reintroducción a la generación millennial gracias a un álbum colaborativo con Franz Ferdinand. Y pues, ya que los tenemos aquí, POR PRIMERA VEZ EN MÉXICO, sería una tontería desperdiciar la oportunidad.

IMPERDIBLE Y MEJOR QUE DIOSITO DJ SET

Nine Inch Nails: Me da tanto miedo Trent Reznor que siento que me va a partir la madre si no veo su presentación.

Chemical Brothers: No hay ESPECTÁCULO EN VIVO (así, en mayúsculas) como el de los Chem Bros. Todos los demás se quedan pendejos. Si nunca has visto el show de Tom Rowlands y Ed Simons, créeme, vas a decir que no mamen, mi boleto debió de haber costado más caro (no te estoy dando ideas, Ocesa).

New Order: Pues veamos. Las leyendas del synth pop se presentan por segunda ocasión en toda su carrera en la capital mexicana y al mismo tiempo regresan al Corona Capital. Es muy probable que el setlist no sea muy distinto al de aquella ocasión. Seguro escucharemos “Blue Monday”, “Bizarre Love Triange” y tantos otros clásicos una vez más. ¿Y qué? No le dices que no a New Order. No me importa cuántos años tiene Bernard Sumner ni que ya no pueda cantar. Vamos, nunca pudo cantar. ¿Y qué? Es New Order. Punto.

Manic Street Preachers: Al inicio de esta columna, ahí en la parte de los prescindibles, empecé hablando de Bastille como una muestra del peor tipo de exportación que ofrece el britpop. La otra cara de la moneda muestra a los Manic Street Preachers. Estos veteranos del britpop nos dan el tipo de rock que uno espera de los ingleses–perdón, galeses: letras inteligentes, melodías bien pensadas, estructuras encantadoras. A pesar de que tienen más de 25 años de trayectoria, los MSP llegan POR PRIMERA VEZ A MÉXICO y vale la pena aplaudir al Coronita por eso.

Mercury Rev: Después de 10 años de ausencia, Mercury Rev regresa a México en la gira del 20mo aniversario del increíble, monumental, legendario disco, Deserter’s Songs, y qué afortunados somos por ese hecho. Los 2 mil o 3 mil pesos que cuesta tu pase a este festival sobrevalorado valen la pena solo por esta bandotototota.

P.D.: Hago un par de plugs sin vergüenza. El primero es para el grupo Música + Diseño Federal, por si alguien quiere/busca enterarse de los próximos conciertos y festivales en el país o simplemente le gusta el arte de los posters de eventos.

P.P.D.: También por acá estamos armando un playlist de Spotify de las mejores canciones del 2018. Para que le den follow y así.