Björk en el Auditorio Nacional, hermoso e inolvidable

Ya sucedió uno de los shows más esperados de este año en nuestro país

Este miércoles fue la primera presentación de Björk en la CDMX y todos los fans que llevaban años esperando para verla en vivo pero no habían podido viajar para hacerlo, estuvieron ahí.

Björk ya había pisado nuestro país en dos ocasiones anteriores, primero en 2007 para presentarse en Guadalajara en el festival Sonofilia, y después en 2014 como parte del cartel de Cumbre Tajín; pero la capital del país nunca había tenido la oportunidad de presenciar un show de la islandesa de cerca.

El recinto elegido para este concierto fue el Auditorio Nacional y la verdad, que fue la opción perfecta para disfrutar como se debe todo lo que es un espectáculo de Björk.

Desde el primer momento que entrabas, sabías que sería un show diferente a cualquiera al que hayas ido. Empezando porque por petición de la cantante, y con el apoyo del equipo de vigilancia que siempre cuida el orden de los shows realizados ahí, estaba prohibido sacar cámaras o celulares para hacer fotos o videos, pues a Björk lo que le importa es cantarle a las personas, no a sus aparatitos, y que los asistentes a su vez, se metan en su mundo y lo disfruten en vivo, en tiempo real, de frente y no a través de una pantalla.

Björk pidió que vivan el concierto de frente, no a través de una cámara

Afortunadamente, el público (casi todo) fue gente decente y madura que se comportó al nivel, y no la bola de cavernícolas egoistas que no entienden indicaciones, como estamos acostumbrados a ver en shows en vivo. Bueno, a excepción de unos cuantos que esperemos no vuelvan a ir a un concierto al menos hasta que se sepan comportar.

En medio de la penumbra y con una orquesta mexicana esperándola sobre el escenario, Björk apareció entodo su esplendor, no era necesario ver su rostro completo, pues su vibra e inigualable presencia y energía bastaban.

Foto por Santiago Felipe
Foto por Santiago Felipe

La primera parte del concierto fue casi puro Vulnicura, y aunque al principio si hubo gritos de emoción y aplausos, poco a poco el publico fue entendiendo que lo mejor para disfrutar este show, era guardar silencio y clavarse en lo que tenían enfrente.

Foto por Santiago Felipe

No había luces sincornizando el show con su voz, no había pantallas complementado las canciones, solo era Björk, las cuerdas de la orquesta y el misticismo, dolor y fuerza de sus canciones, y no sólo las de su último disco, si no también algunas del Post, del Homogenic y hasta de Dancer In The Dark.

Foto por Santiago Felipe

El silencio casi permanente logró que cada persona que estaba ahí, entendiera a su manera lo que estaba pasando, y a excepción de los pendejos que gritaban cosas y querían verle la cara, todos terminaron hipnotizados por la perfección y emoción del show, de su voz, de sus bailes y de la forma en la que agradecí al terminar una canción

Foto por Santiago Felipe

El momento perfecto que muchos esperaron durante años, se resumió en quince canciones, un intermedio y un encore que fueron suficientes para satisfacer la sed de Björk con la que todos habían vivido en este país por años.

Foto por Santiago Felipe

Aún nos queda otra oportunidad para verla en vivo durante su show en el Festival Ceremonia, y aunque ella misma ya declaró que el show de este miércoles no es nada parecido al show que dará el sábado, donde por cierto la acompañará ARCA, la emoción no se bajará por mucho, mucho tiempo.
Si ustedes van el sábado al Centro Dinámico Pegaso y ella es una de las artistas que más quieren ver, no la caguen, guarden su cel y disfruten el aquí y el ahora que Björk nos trae.
Por si no estuvieron ahí y tienen curiosidad de qué fue lo que tocó, acá les dejamos el setlist