Tradiciones sin sentido no pueden faltar en Año Nuevo

No sabemos de dónde vienen ni porqué las cumplimos pero, demonios, no podemos dejar de seguirlas.

Las doce uvas, usar ropa interior roja y barrer la casa. No sabemos porqué todos los años seguimos esas tradiciones si nuestra vida sigue igual de miserable.

Nuestros deseos no se cumplen, nunca concretamos ninguno de nuestros propósitos, no viajamos más que el año anterior y la mala suerte parece no irse, ¿para qué seguimos cumpliendo con esos rituales?

Realmente nadie sabe de dónde salieron, ni cuándo comenzamos a seguirlos, pero lo cierto es que cada 31 de diciembre los observamos con una fe casi religiosa.

A veces la abuela escucha Yo no olvido el Año Nuevo de Tony Camargo antes de que den las doce campanadas. Sobra decir que, para muchos, esa canción es un MUST para la Nochevieja.

Otra tradición imposible de ignorar es la de las doce uvas. Con cada campanada que anuncia la llegada del año nuevo, uno va comiendo una uva hasta que ya no queda ninguna.

A veces las cubren de chocolate para darle un toque distinguido, pero lo cierto es que los deseos con los que acompañas cada uva mientras la masticas se olvidan en cuanto llegas a la doceava.

Luego llega la tradición más íntima de comprar ropa interior color roja o amarillo para atraer el amor o el dinero, respectivamente, pero lo cierto es que esa ropa difícilmente vuelve a ser usada, es fea y nunca cumple con su cometido.

Si funcionara, no estaríamos comiendo pollo frito el mero 31 de diciembre completamente solos.

Otro ritual es el de sacar las maletas, darle una vuelta a la manzana y volver a casa para “comenzar el año con un largo viaje”.

Recuerdo que alguien hizo eso un 31 de diciembre y el único viaje que hizo fue al Oxxo.

Otros desempolvan la escoba y la usan para barrer toda la casa. Se supone que es para sacar las malas vibras, pero lo cierto es que quien sigue ese ritual lo hace más para cumplir el requisito que para limpiar realmente.

Pero si hay una tradición que realmente nos vuelve locos, es la del recalentado.

De todas maneras el año que viene no promete ser menos horrible que el actual, así que lo mejor que podemos hacer es disfrutar a la familia, comer, beber y mañana primero de enero, volver a comer.

No, en serio, a veces no le vemos sentido a estas tradiciones, pero mientras tú las creas y las disfrutes, ¿qué más da? ¡Síguelas cumpliendo!

Lo importante es iniciar el año con toda la actitud.

#FelizAño2018