Subastarán el auto que usó Adolfo Hitler en la cumbre del poder

La firma automotriz alemana Mercedes-Benz fabricó solo ocho unidades de este "Súper Mercedes" blindado y hecho para los líderes fascistas.

Ve rompiendo el cochinito porque el próximo 17 de enero, en Estados Unidos, una casa de subastas iniciará la puja del auto encargado y utilizado por Adolfo Hitler.

El Mercedes-Benz modelo W150 770k Grosser Offener Tourenwagen, fue mandado a hacer para el Führer en 1938, pero las especificaciones técnicas de los nazis fueron tan precisas que no se lo pudieron dar hasta 1939.

Apodado “Súper Mercedes”, este auto de cinco velocidades y elegantísima carrocería blindada fue hecho para mostrar el poderío alemán durante las reuniones con mandatarios extranjeros.

El modelo era descapotable para que el líder nacionalsocialista pudiera ponerse de pie durante sus visitas a las ciudades alemanas y por muchos años fue el símbolo del orgullo nacional alemán por su hechura impecable y diseño moderno (para la época).

Se estima que solo se hicieron ocho de estos autos y que su velocidad máxima era de 160 kilómetros por hora. Estaba hecho a mano. Era una verdadera joya automotriz que, lamentablemente, cayó en manos equivocadas.

La organización Worldwide Auctioners será la que comience la puja en el estado de Arizona.

¿Qué como llegó el auto de un líder alemán a Arizona? Bueno, esa es una historia fascinante.

Resulta que el auto de Hitler estuvo en manos de los nazis hasta 1945 y cuando los Aliados ganaron la guerra y llegaron a Berlín, lo hicieron suyo.

Así estuvo dando vueltas el Mercedes-Benz por Francia hasta que un tabaquero belga lo compró en 1946.

El tabaquero lo tuvo en su poder un tiempo antes de venderlo por mil 800 dólares (sí, 1,800 USD.) a Tom Austin, un sujeto de Tennessee que lo donó a la asociación local de Veteranos de Guerra. Años después, el auto permaneció estacionado en un garaje hasta 1976.

Luego un empresario compró el auto y lo llegó a prestar al Museo de Antigüedades Automovilísticas Históricas de Chicago para su exhibición.

Después de pasear a Hitler, pertenecerle a los soldados estadounidenses, a un belga y a un sujeto de Tennessee, el auto estuvo en un museo hasta que Worldwide Auctioners lo cotizó en un millón de dólares y comenzó las negociaciones para poder organizar la subasta.