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Ocasiones en las que los futbolistas han atacado a sus fanáticos

La violencia nunca puede justificarse, pero hay ocasiones en las que los miembros del respetable público sacan de sus casillas a los futbolistas.

Patrice Evra, defensa del equipo francés Olympique de Marsella, llegó a su límite con los racistas y respondió a los insultos de un hincha con una patada que recordó mucho a la de Eric Cantona del 25 de enero de 1995.

Así como Cantona hace más de 20 años, Evra sufrió las consecuencias de su arranque de ira, pues fue expulsado antes de que el encuentro de su equipo ante el Vitória de Guimarães arrancara.

Sabemos que a veces la llegada de un jugador nuevo a un equipo con un público muy fiel puede generar cierta polémica, en especial cuando el elemento no parece funcionar muy bien.

En 1995, cuando Cantona abandonaba el campo entre abucheos de la grada, tras el partido entre el Manchester United y el Crystal Palace, un fanático de este equipo le gritó “Vuelve a Francia con tu puta madre, bastardo”. Cantona, furibundo como era, volvió a las gradas y le soltó una impresionante patada de Kung-Fu al fanático.

Su reacción le valió a Cantona varias amonestaciones por parte de las autoridades del futbol inglés.

Otro caso de violencia de futbolistas contra aficionados fue el que sucedió en 2011, cuando un fanático enloquecido se metió a la cancha para encontrarse con el portero costarricense Esteban Alvarado durante el partido entre el Ajax de Ámsterdam y AZ Alkmaar.

En 2003 otro guardamenta, el noruego Frode Olsen, derribó de un patadón a un hincha que se había colado a la cancha durante el duelo entre su equipo y la selección de España.

Hace más de 25 años, cuando corría 1992, el guardameta danés Peter Schmeichel sacó a otro fanático, uno del Galatasray de Estambul, arrastrándolo por la cancha hasta empujarlo fuera de ella.

En otra ocasión, el portero ucraniano Anton Kanibolotskiy del Shakhtar Donetsk, tuvo que enfrentarse a un hincha que se metió a la cancha solo para manifestarle su sincera opinión a la cara.

Y si creías que solo los porteros eran broncudos, solo recuerda la ocasión en la que Eden Hazard del Chelsea F.C., pateó al recojebalones nomás porque se negó a darle la bola en ese momento.

El mediapunta israelí Eran Zahavi, durante un partido entre su equipo, el Maccabi, y el Hapoel, defendió la cancha de un fanático sin camisa de la escuadra contraria que quiso molestarlo.

Esa ocasión Zahavi fue expulsado del Derby de Tel Aviv por haber repelido la agresión del fanático.

Los jugadores de futbol tienen su límite y el que muchas veces se deban a su público, no es razón para ofenderlos ni violentarlos. Ellos, así como nosotros, solo hacen su trabajo y probablemente lo hacen lo mejor que pueden.

En otras palabras, no te metas con un futbolista (menos si es portero) porque también podrías llevarte una dolorosa sorpresa.