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La gente desconfía de las obras para conectar a la CDMX y al Edomex con el Nuevo Aeropuerto

Con lo sucedido en el Paso Exprés de la Carretera México-Cuernavaca, muchas dudas comienzan a surgir aunadas a un miedo generalizado por la mala calidad de estas obras

En marzo pasado, Gerardo Ruiz Esparza, titular de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT), presentaba los avances del Plan Nacional de Infraestructura, el cual contemplaba las conexiones viales que tendría la CDMX y Edomex con el Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (Nuevo AICM) y que tendrían inversión de 31,304 mdp.

Sin embargo, con lo sucedido en el Paso Exprés de la Carretera México-Cuernavaca, donde dos persona perdieron la vida, muchas dudas comienzan a surgir aunadas a un miedo generalizado por la mala calidad de estas obras, la cual ha quedado expuesta con este penoso accidente.

Estos nuevos accesos supuestamente están pensados para facilitar una mejor circulación de quienes vienen del Edomex hacia el Nuevo Aeropuerto, así como la de los mismos capitalinos, pero al parecer las autoridades no han contemplado el caos que se puede generar con estas obras, antes y después de construirlas.

No hay que dejar de lado que se vienen tiempos electorales, por lo que la premura con la que éstas puedan ser construidas, puede obedecer a que deban ser terminadas para que el presidente se pueda tomar la “fotota” con ellas y después ser presumidas como logros de la presente administración, sin importar qué pase después.

En aquella ocasión Ruiz Esparza dijo:

“El hecho de que a la capital la rodee el Estado de México es una feliz coincidencia, de que está teniendo beneficios no electorales sino ciudadanos”

Son millones de pesos lo que se gastan en estas construcciones, sin contar que estas cifras se duplican después por distintas e increíbles razones, para que aún así tengan fallas que cuestan vidas.

Corrupción y nepotismo son el sello de estas desconfiables obras, las cuales están ahora bajo la lupa ciudadana, pues sería inadmisible que se vinieran a bajo y un director de altos vuelos como Gerardo, solo den excusas y le echen la culpa a todos menos a su propia mediocridad.

Al tiempo.

Vía: El Financiero