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DE ENSUEÑO: Así celebraron la fiesta de XV años de la hija de Victoria Ruffo

Para muchas personas, el sueño de su adolescencia es llegar a los XV años y tener unas de esas fiestas que parecen salidas de una película de Barbie, con una...

Para muchas personas, el sueño de su adolescencia es llegar a los XV años y tener unas de esas fiestas que parecen salidas de una película de Barbie, con una carpa en la calle y donde sirvan carnitas y arroz, pero para la hija de Victoria Ruffo esto fue mucho más elaborado y, francamente, increíble.

Victoria Fayad es el nombre de la chamaca de Doña Vicky, que es hija de Omar Fayad, quien actualmente es gobernador del Estado de Hidalgo y se parece a Mario Bros. Este año Vicky cumplió sus quince veranos y, por supuesto, no podía quedarse sin un pachangón que correspondiera a sus apellidos y a su lugar en la escala social mexicana, que claramente es mejor que la nuestra.

La fiesta se hizo en un jardín enorme que, por supuesto, no tenía una carpa pequeña de esas que tienen hoyos y ya se ven medios grises. Más bien, se veía bastante segura y capaz de darle un poco de comodidad a todos los asistentes.

Y, claro, no podían faltar este tipo de fotos. Aquí la vemos junto a su padre, su madre y sos dos hermanos, Anuar y José, quien es el primogénito de Victoria, que nació de la semilla del amor entre ella y Eugenio Derbez hace muchos años.

El pastel que tuvo fue bastante extravagante. Tenía una forma muy curiosa, como de una roca geoda, de esas que tienen en todas las tiendas de (charlatanes) remedios para todas las enfermedades con inciensos y pomadas.

Sea lo que sea, se ve espectacular y enorme. Ojalá sí haya alcanzado para todos.

Lo más importante, de cualquier forma, era que Victoria hija es la pasara bien y, al parecer, eso sí ocurrió. Aquí la vemos disfrutando de la vida y de lo lindo, como la chamaca millennial que es, haciendo una V con los dedos y sacando la lengua.

Además, vean lo impresionante de ese vestido.

Por supuesto que su fiesta no sería tan ordinaria como la nuestra. Es más, puede que ni siquiera hayan sonado unos buenos cumbiones, pero lo importante es que ella se veía feliz en compañía de todos los que estuvieron ahí, así que nada más importa.

Con información de El Imparcial