Denuncian acoso sexual en Academia de San Carlos

Al menos dos mujeres denunciaron la conducta del coordinador de modelos, que solía amenazarlas cuando se rehusaban a hacer lo que les pedía.

Dos modelos de desnudo artístico, Teresa y Juana, relataron para Plumas Atómicas los casos de abuso sexual a los que fueron sometidas por Arturo Azuara, quien no pertenece a la Facultad de Artes y Diseño (FAD), pero que de alguna manera es coordinador de modelos de desnudo artístico.

Ya sea a través de mensajes intimidatorios o conductas inapropiadas, Azuara, bajo el cobijo de una clase de dibujo de desnudo artístico impartida por el profesor Guillermo Getino y conocida entre los alumnos como “Getino’s Class”, molestó a las mujeres jalándoles el vello púbico en varias ocasiones o pidiéndoles fotos de sus pies.

En entrevista con los periodistas de Plumas Atómicas, Teresa, una de las denunciantes y cuyo nombre real no fue revelado por cuestiones de seguridad, detalló la forma en la que Azuara operó durante el tiempo en que trabajó con él.

Teresa recuerda que era común que se bebiera al final de las clases de Getino y que muchas veces se organizaban “clases extramuros” al interior de un bar de la colonia Moctezuma donde, dice, a veces se abrían las puertas al público en general para que pudieran ver cómo posaba desnuda.

En octubre de 2015, Azuara amenazó a Teresa a través del Messenger de Facebook con decirle a sus padres dónde posaba si esta no accedía a enviarle fotos de sus pies.

Mensaje de Azuara a Teresa (Cortesía de Plumas Atómicas)

Teresa indica que también eran comunes los viajes a Cuernavaca donde los alumnos se reunían para pintar mientras bebían. A estas tertulias Azuara, Getino y su estudiantado las llamaban “clases especiales”.

Por su parte Juana, otra de las entrevistadas, relató más abusos por parte de Azuara. En varias ocasiones, este le pidió fotos de su cuerpo y cuando terminaban las clases y Juana volvía a vestirse, el coordinador se acercaba y, entre jugueteos, le jalaba los vellos púbicos, cosa que también hacía con Teresa.

“Él estaba cerca de mi mochila, donde estaba mi ropa interior. Cuando terminó la sesión, a la que iban sólo dos personas, se acercó cuando ya no había nadie y me dijo ‘te toca pellizco’ y me tocó [el vello púbico].
No supe qué hacer. Nunca. Llega un momento en que te preguntas ‘¿qué más me puede hacer?, ¿a dónde más va a llegar?’“.

Esta conducta con las modelos no sucedió de la noche a la mañana pues, tanto Juana como Teresa coinciden en que Azuara se comportó adecuadamente durante los primeros meses de trabajo.

“Me caía muy bien y lo consideré mi amigo. Alguien con quien podía contar. Así fue el primer año,” comentó Juana.

Para Teresa las invitaciones a comer se convirtieron en peticiones de fotos de sus pies y luego en amenazas.

Cuando Plumas Atómicas intentó acercarse a Azuara para conocer su versión de los hechos, este se negó a comentar al respecto y cuando se le pidió a las autoridades de San Carlos su opinión, se limitaron a contestar que Arturo Azuara no era artista, ni estaba adscrito a la Academia de San Carlos, mucho menos formaba parte de la nómina de la institución de la UNAM.

Todos estos casos de acoso sucedieron en un marco de desigualdad laboral que sufren las modelos de desnudo artístico, pues mientras en La Esmeralda, otra escuela de arte, sí forman parte de la nómina y tienen derechos sindicales, en la FAD se sostienen únicamente de las contribuciones de alumnos y maestros, y de los viáticos que se les pagan por asistir a las llamadas “clases especiales”.

Denuncias infructíferas

Las denuncias de Juana y Teresa fueron detonadas por una queja de otra chica que había denunciado a Azuara en Facebook por acoso sexual. Aunque esta fue borrada, las modelos decidieron hacer lo mismo y denunciar a Azuara ante la institución.

Cuando lo hicieron, sin embargo, se les dijo que las autoridades “hablarían” con el profesor Getino y que Azuara sería despedido. Tanto a Juana como a Teresa se les pidió que no externaran el tema fuera de la institución.

Plumas Atómicas denunció en su artículo titulado “Modelos denuncian abuso sexual en Academia de San Carlos” que la institución no siguió el Protocolo para la Atención de Casos de Violencia de Género de la propia UNAM, que en su artículo cuarto indica que la academia debía canalizarlas con el Departamento Jurídico de San Carlos o autoridad competente, evitar que ellas siguieran en contacto con Azuara y ofrecerles apoyo psicológico, acompañarlas a que levantaran una denuncia en Jurídico de la UNAM y, a su vez, la UNAM y San Carlos tenían que tomar medidas urgentes de protección, como los son las medidas cautelares y el alejamiento.

La institución académica no solo se limitó a ignorar el protocolo, sino que tampoco cesó a Azuara,  quien sigue coordinando modelos a través de una asistente.

Ó sea, no se hizo nada, pero Juana aún mantiene la esperanza de que no haya más víctimas de acoso sexual.