David Páramo y su obsesión con tu mamá en Twitter

David Páramo es un analista de economía conocido por la brutal manera en la que le contesta a sus detractores en Twitter.

¿Quién demonios es David Páramo y por qué le dedicamos una nota en este sacrosanto espacio de mame, diversión desenfrenada y veneración del cotorreo?

Se trata de un periodista mexicano con más de dos décadas de experiencia tanto en prensa escrita como en radio y televisión. Lo puedes leer en columnas como “No Tires Tu Dinero” de Excélsior, pero últimamente sale en el noticiero nocturno del periodista Ciro Gómez Leyva de Imagen Televisión.

Aunque bueno, él dice que NO sale con Ciro.

Allí es donde el especialista llega a salir con puntadas como la de que “si la gente es pobre es por su culpa“, “la subida del dólar no afecta a nadie” o una de las más populares: “El gobierno ha dejado que las redes sociales, esta legión de imbéciles de la que hablaba Humberto Eco, tomen el control… “. En pocas palabras, este analista financiero dice que si te va mal es completamente tu culpa.

En fin, la cosa es que en Twitter este analista, al que algunos llaman “paladín del neoliberalismo”−por defender a capa y espada los gasolinazos, la reforma energética y otras decisiones poco populares entre la gente− demostró que las víctimas de su furia no son solo sus detractores, sino también quienes le piden su opinión de forma pacífica.

El ejemplo más reciente de este fenómeno se dio el pasado 2 de febrero cuando un internauta le preguntó esto a Páramo:

En pocos minutos el especialista financiero contestó esto:

Luego otro internauta le preguntó porqué…

… y sin deberla ni temerla el internauta sintió toda la furia de Páramo caer sobre él como tempestad:

De esa respuesta un vendaval de reacciones y comentarios se dejaron venir con fuerza.

(Twitter).

Unos atacaban a Páramo con potencia y otros medio lo defendían (porque hay ocasiones en las que ni sus fans pueden defender a este personaje).

Pero la mayoría de los comentarios fueron CONTRA Páramo.

Otros de plano se pasaron de lanza tocando temas personales ajenos completamente al análisis financiero o político.

Como sea, jamás en ningún punto de la conversación Páramo explicó porqué ofendió al pobre tuitero que le preguntó porqué había dicho que Meade era el candidato ideal para México.

Analista financiero de día, troll máximus en internet

Páramo es conocidísimo por la forma tan agresiva y brutal de contestarle a sus detractores tanto en radio como en Internet.

De hecho, este personaje ha convertido su cuenta oficial en Twitter (@dparamooficial) en una verdadera arena donde nomás entras y ya te sientes insultado.

(Memecreator).

Leer a Páramo en Twitter es casi como volver a revisar esos vergonzosos comentarios que hacías cuando tenías 12 años y creías que el anonimato te salvaría de tu intolerancia y agresividad.

Eso sí, Páramo también tiene una legión de seguidores que lo defienden a toda costa.

En pocas palabras, u odias a Páramo o lo amas.

Algunos usuarios atribuyen su forma de reaccionar ante las críticas (o simples comentarios de internautas) como efectos secundarios del consumo de esteroides. Pero él siempre tiene una forma de contestar (con todo y dedazos).

No hay prueba alguna de que Páramo consuma esteroides y que por eso él es así de agresivo, pero mucha gente está convencida de que su supuesto consumo explica su proceder en internet.

Pero cuando se trata de atacar a las mamás de los demás (justo como cuando querías ofender a alguien en la primaria), él se pinta solo.

Pero en serio, el vato tiene una fijación con las madres de los demás.

Respuesta de David Páramo en Twitter (Twitter).

Pero bueno, así las cosas con este señor que, como quiera, es leído, escuchado y visto por miles de personas que lo aman o lo odian.

No somos nadie para pedir que se modere el lenguaje en internet y se busque una forma menos “agresiva” de reaccionar ante los cuestionamientos o la crítica, pero tal vez sería bueno que le bajara tantito a su obsesión con fenómenos como la maternidad y que atendiera su onda esa de hablar tanto de sexo violento. Yo no más digo.