¿Sabías que la CIA entrenó gatitos para espiar a los rusos?
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¿Sabías que la CIA entrenó gatitos para espiar a los rusos?

El mame

¿Sabías que la CIA entrenó gatitos para espiar a los rusos?

¿Sabías que la CIA entrenó gatitos para espiar a los rusos?

No, no es choro: la CIA quería espiar a los soviéticos con la ayuda de gatitosespíabebé.

Guerra Fría, espías, rusos malvados, Rocky, James Bond. Todas las imágenes que tenemos de una época de inteligencia y paranoia son imágenes de tecnología de punta, de locuras increíbles, de armas escondidas en zapatos…

¿Pero se imaginan un ejército de gatitos espías entrenados por la CIA?

Así es queridos Erizos, tenemos evidencia fuerte, empírica, real de que la CIA intentó entrenar gatitos para espiar a funcionarios rusos en los alocados años sesenta. No es choro, no es mi locura de jueves y todavía no he fumado gallo: a continuación les voy a contar la real y triste historia de los gatos entrenados de la guerra fría.

Todo comenzó, al parecer, cuando unos funcionarios americanos fueron a una visita diplomática en China. Al parecer, uno de los altos dignatarios asiáticos los recibió en una sala atiborrada de gatitos.

Y los gringos pensaron en una idea brillante: si este mandatario chino permite que haya gatitos en la sala en donde se discuten importantes temas de estado, tal vez ellos podrían entrenar a los felinos para espiarlos.

Gran idea espías gringos, gran idea. Excepto por un pequeño detalle… jamás un humano ha logrado que un gato cumpla su voluntad. Carajo, por eso son gatos y no perros. Digo, estos hermosos animales a los que les dedicas todo el cariño piensan en matarte mientras duermes…

En cualquier caso, los altos funcionarios de la CIA parecían no tener la más mínima idea de la naturaleza compleja de los gatos y de su distinguido papel como miembros honorarios del ejército de Satán.

Así que los muy brillantes intentaron insertar quirúrgicamente un micrófono en el canal auditivo de un gato para luego cocer un cable pequeño a su pelo y enlazarlo con un transmisor en el collar.

Extrañamente -y fuera de lo mucho que se podría encabronar el Dr. Pangolín con este abuso injustificado a un animalitobebé-, la operación fue exitosa y el gato se comportaba con normalidad. Digo, normalidad para un gato…

Entonces le dieron una misión al gatito.

Lo que tenía que hacer Misifús era escuchar la conversación de dos hombres, en una banca de un parque, cerca de la embajada rusa. Así que lo liberaron en la calle y, antes de que pudiera cumplir su compleja labor, lo atropelló un taxi.

Después de esta enorme demostración de la profunda, inmensa, inagotable, imbecilidad humana, la CIA se rindió con los experimentos. Claro, en los memos que envió para justificar toda esta operación maravillosa, explicaron que “no era práctico usar gatos para estos fines complejos”… idiotas.

Los gatos muy bien pudieron decir lo mismo: “no es práctico que humanos intenten hacer cosas complejas porque son, en general, bien pendejos”.

El proyecto gatito acústico (neta, así se llamaba: Acoustic Kitty Project) se mantuvo como altamente calificado durante años hasta que, en 2001, se liberaron todos los archivos. Y, pues sí, así nos enteramos de esta maravilla de la guerra fría.

Para no dejarlos con nada más una anécdota extraña, oh compañeros erizos que buscan la data dura, ¿quieren saber cuánto dinero gastaron los gabachos para hacer esta mamada?

Échenle…

La CIA gastó 20 millones de dólares, en 1967, para pagar el proyecto del gatito biónico. Eso equivale, con la inflación ajustada a… ¡149.3 millones de dólares actuales!

Eso quiere decir que, con el dinero que se gastaron en el proyecto gatito acústico, hubiéramos podido comprar cerca de 30 millones de tacos de canasta. Y de los de a cinco varos…

Carajo, esos gringos están majaretas.

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