Alguien robó ¡la botella de vodka más cara del mundo!

Un ladrón danés se las arregló para desaparecer la botella de vodka que más quincenas te costará comprar.

Antes de que la robaran, la botella de vodka Russo-Baltique hecha con tres kilos de oro y otros tres de plata, y coronada por un carísimo tapón de diamantes incrustados, valía 1.3 millones de dólares.

Este botellón le pertenecía a un acaudalado empresario ruso, pero se encontraba en el bar danés Cafe 33 debido a que el dueño del establecimiento se la había pedido prestada para presumirla a sus clientes.

El dueño del bar, Brian Ingberg, era un viejo conocido del dueño legítimo de la botella, pues también era un apasionado del vodka que poseía una colección de unas mil 200 botellas de este licor.

Sin embargo, un fatídico día, Ingberg llamó a la Policía de Copenhague para denunciar que la botella del millón de dólares había sido robada y que necesitaba ayuda para encontrarla.

Según un análisis del video capturado por las cámaras de seguridad del lugar, un joven con gorra y el rostro cubierto por un pedazo de tela, entró y robó la botella sin haber sustraído otra cosa.

Para Ingberg resulta evidente que el ladrón iba directamente por la botella, pues a pesar de que el bar es el hogar de más de mil botellas de menor valor, pero muy costosas, el criminal las ignoró completamente.

 

El investigador Knud Hvass dijo que todavía no se conoce la identidad del autor del millonario robo y que tampoco saben si este forzó la entrada al bar o abrió la puerta con una llave.

Lo peor del caso es que Ingberg nunca aseguró la botella contra robos así que si no la encuentra, seguramente se meterá en muchos problemas con el empresario ruso que se la prestó.

Una curiosidad sobre la botella robada es que llegó a aparecer brevemente en la serie exclusiva de Netflix House of Cards.

La moraleja de esta historia es: si tienes una botella de más de un millón de dólares, no se la prestes a nadie, asegúrala y métela a una caja fuerte.