¿Qué es el Síndrome de la Princesa y cómo puedo evitarlo?

Deja de soñar con un palacio estilo familia Romanov

En un estudio hecho por la Universidad de Melbourne, en Australia, un grupo de investigadores descubrió que cuando en casa nos dicen que somos unas princesas y debemos ser tratadas como tal, algo en nuestro sistema procesa esta información a un nivel mucho más profundo del que creíamos.

Más allá de tratarse de un reflejo la personalidad dependiendo el personaje favorito de tu infancia, este estudio encontró que cuando te obsesionas con la idea de ser ‘La mujer ideal’, y nada quita esa idea de tu cabeza, voilá! se produce el Síndrome de la Princesa.

Partiendo de un nivel físico donde tus gustos y apariencias comenzarán a centrarse en cosas bonitas y superfluas, este síndrome hará que con el tiempo tu forma de ser vaya cambiando, volviéndote una persona berrinchuda, caprichosa, egoísta e inmamable.

Querrás ser la número uno EN TODO, y esto se convertirá en una verdadera angustia. Tendrás la necesidad de tener toda la atención a tus pies, pero no solo por tu imagen, sino por tus talentos, dotes y perspicacia.

Caerás en círculos sociales no muy agradables y buenos para tu salud, pues podrás establecer un afecto extraño hacia personas falsas, banales y muy, pero muy cambiantes sobre sus opiniones hacia ti.

Como es de esperar, también querrás encontrar al “hombre ideal” de manera desesperada, pero sumando los puntos anteriores, puede ser que el “afortunado” no sea exactamente un príncipe de ensueño, sino un chico que aunque tenga buenas aspiraciones económicas y sociales, no ames.

Traducción: serás interesada en el aspecto emocional y material. No tendrás límites sobre lo que es bueno o malo para ti y vivirás una absoluta farsa al depender de la opinión ajena.

Peeeeeero no todo está perdido porque para encontrar una solución, lo que necesitas es comenzar a trabajar y reforzar la imagen que tienes sobre ti misma.

No hacer tanto caso a las opiniones que los demás emiten sobre ti ni a los estereotipos con altos estándares. A final de cuentas la perfección no existe del todo, por lo que lo más recomendables es que camines segura, ligera y seas honesta contigo misma.

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Con información de Salud 180.