Kim Kardashian: cómo se convirtió en la mujer más poderosa e influyente de este siglo

Existen muchas preguntas y muchas respuestas en la vida de Kim Kardashian, pero no hay duda de que es la mujer más influyente, al menos, de el Siglo XXI. Ya...

Existen muchas preguntas y muchas respuestas en la vida de Kim Kardashian, pero no hay duda de que es la mujer más influyente, al menos, de el Siglo XXI. Ya sea como empresaria o simplemente como figura pública, así es como llegó a su trono:

Kimberly Noel Kardashian es hija del abogado Robert Kardashian y de Kris Jenner, el mismo matrimonio que engendró a sus hermanas Kourtney Kardashian, Khloé Kardashian y su hermano, el tremendo cochinote, Rob Kardashian.

La familia Kardashian vivía modestamente en Estados Unidos, llenos de lujos por el papel importantísimo de su padre en innumerables casos legales en California, aunque sin la fama que tienen ahora… hasta que llegó el caso de OJ Simpson, un exjugador de NFL acusado de asesinar a su ex esposa.

Al margen de lo sucedido en el juicio, este hecho le representó a Robert Kardashian una gran popularidad y, por supuesto, una cantidad aún más grande lanas para su familia, que comenzó a tomar la vida de manera más sencilla.

A pesar de que su familia había tomado un papel alejado de los grandes reflectores, Kim prefirió comenzar una vida socialité, acercándose a grandes personalidades de California para formar parte de esos círculos. Una de sus primeras amistades fue Paris Hilton y, de hecho, se le puede ver en varios episodios de su reality show entre 2003 y 2006.

2007 fue el año en que la vida de Kim dio un giro extremo porque pasó… bueno, lo que todos sabemos. Un video sexual en el que aparecían ella y el rapero Ray J se filtró y con esto la integridad y la vida de la más grande de las Kardashian se vio amenazada.

Sin embargo, aunque era obvio que lo que querían era hacerla a un lado, decidió tomar eso para sí misma y demandó a la empresa que comenzó a difundir el video hasta que se reconoció ese contenido como de su autoría y recibió, aproximadamente, 5 millones de dólares por los derechos de autor. (Vía: UPI)

En ese momento se convirtió en la cara más conocida del planeta y las ofertas de todos lados del mundo no pararon y ella, cómo no, se dio el lujo de elegir. Terminó aceptando la oferta de E! Entertainment para convertir su vida en un reality show.

Así fue como seis meses después se estrenó Keeping Up With The Kardashians, posiblemente el programa de este tipo con más tiempo y vigencia en la actualidad, que además tiene varios programas aledaños que siguen su vida y la de sus hermanas, incluídas las hijas de su padrastro Caitlyn Jenner, Kylie y Kendall.

A partir de este momento su vida siempre fue noticia. Su figura y sus cambios son televisados básicamente a diario.

Después, claro, estuvo su matrimonio con Kanye West en 2014, que juntó a dos de las personalidades más polémicas del mundo solo para potenciar aún más su imagen y su relevancia en el mundo.

Y, claro, ha pasado suficiente tiempo desde entonces, pero el nombre de Kanye ha decaído y se ha enterrado entre su propio ego y sus propios errores, mientras que el de Kim siempre sale airoso frente a cualquier crítica o error que cometa.

Además de mantenerse relevante, Kim cambió la forma de ver las celebridades y contribuyó a la forma en que consumimos redes sociales.

Antes casi que cualquier marca o que cualquier medio, Kim entendió el papel de Facebook, Twitter, Instagram, Snapchat y cualquier red de este tipo en el mundo. No solo lo lleva a través de sí misma, sino a través de su familia como empresa y, para muestra, solo hay que ver la caída de Snapchat después de que Kylie Jenner se pronunciara en contra de la plataforma. (Vía: TIME)

A ella podemos entenderla como una Regina George global, que además le presta su poder y su cetro a sus hermanas. Cualquier cosa que haga se vuelve relevante y no importa si es frívola, si es superficial, si es irrelevante: siempre terminará siendo importante, si se trata de Kim Kardashian.

Desde sus apariciones fortuitas en películas o en televisión, el mundo no puede verla más allá de sí misma y eso es lo que ella busca. Sus hijas, sus hermanas, su esposo, todo parecen y pueden ser meros accesorios para su vida, en la que ella es el centro y nadie más, por mucho que se quiera hacer de otra forma.

Mientras el mundo se vuelve más odioso, más caluroso y menos vivible, siempre tendremos una historia de Kim Kardashian para discutir o alguna nueva noticia de su familia para hablar, antes de pensar en que su amigo, Donald Trump, está a dos centímetros de presionar un botón de ojivas nucleares.

Kim Kardashian se convirtió en la reina del mundo porque evita que lo importante sea importante, porque vuelve que todo lo que importa en el mundo sea ella y qué nuevo color de uñas usa o qué palabra nueva aprendió alguno de sus bebitos.