La historia de Gypsy Blancharde: los horrores del Síndrome de Münchhausen

Un madre te cuida y protege... a veces demasiado, peligrosamente demasiado.

Una madre cuidando a su progenie es una cosa hermosa. Una madre con síndrome de Münchhausen por poder cuidando a su progenie es una pesadilla. Gypsy Blancharde fue víctima durante 23 años de la sobreprotección de su madre, Dee Dee Blancharde. Solo se liberó de ella hasta que la mató.

 

¿Qué es el Síndrome de Münchhausen?

El síndrome de Münchhausen es un trastorno psiquiátrico. Quien lo padece se induce, finge o exagera síntomas de enfermedades para atraer atención y simpatía. Sin embargo, existe una variante llamada síndrome de Münchhausen por poder y quien lo padece, induce, inventa o exagera síntomas en otra persona para fungir como sus cuidadores y entonces atraer atención y simpatía hacia ellos. “Awww, qué debotamente lo cuidas, eres un santo”.

 

Dee Dee fue asesinada a sus 48 años y técnicamente nunca podremos diagnosticarla adecuadamente. Sin embargo, todos los turbios secretos que se destaparon tras su muerte, parecen indicar que padecía síndrome de Münchhausen por poder.

 

No hay amor como el de mamá

Cuando Gypsy tenía solo 3 meses de edad, Dee Dee se inventó el primer padecimiento de la bebé: apnea del sueño. En ese momento empezaron los continuos viajes de la madre e hija al hospital. A pesar de los resultados negativos de los exámenes médicos, Dee Dee no desistió en que la bebé no respiraba de noche. Con los años, a la apnea del sueño se le sumaron defectos cromosómicos, distrofia muscular, epilepsia, asma severo, problemas en los ojos, infecciones en los oídos, retraso mental y leucemia. Según Dee Dee, su hija tenía la mente de una niña de 7 años.

 

Gracias a su entrenamiento como enfermera, Dee Dee tenía la suficiente elocuencia y conocimientos para engañar tanto a los médicos que atendían a su hija, como a sus amigos y familiares. Gypsy creció entre las mentiras y pasaron muchos años antes de empezar a cuestionar a su madre. Cuando se topaba con médicos que cuestionaban sus declaraciones, Dee Dee no regresaba a consulta con ellos.

 

Gypsy era obligada a permanecer en una silla de ruedas, por lo menos a la luz pública. Su cabello era continuamente rapado porque de todas formas “iba a caerse solo”. Constantemente era medicada por su madre y tenía la boca podrida: a sus 23 años le quedaban muy pocos dientes reales. Era alimentada escazamente a través de una sonda de alimentación. Recibió varias operaciones en los ojos. Sus glándulas salivales primero fueron inyectadas con botox, y luego extraídas, porque, según su madre, babeaba demasiado. A sus 23 años Gypsy estaba calva, chimuela, tenía la voz y la apariencia de una desnutrida niña chiquita y su madre nunca abandonaba su lado.

 

Pequeña fuga

La primera vez que Gypsy sospechó que algo estaba muy mal fue en 2011, cuando tenía 19 años. En una convención de ciencia ficción, a la que asistió con su madre y unos vecinos, conoció a un hombre de 35 años. La adolescente entabló amistad con este hombre, quien la llevó a su cuarto de hotel. En ese momento, Dee Dee aseguraba que su hija tenía solo 15 años. Sin embargo, el pequeño escape de Gypsy no duró mucho, y fueron encontrados por una fúrica Dee Dee. Aunque parezca completamente inapropiado que un hombre adulto tuviera a una inválida niña “adolescente” en su cuarto de hotel, a Gypsy le sirvió como parteaguas para cuestionarse por qué su madre no le dejaba tener amigos o estar a solas con alguien.

 

Solteros cristianos en línea

Eventualmente Gypsy conoció a Nicholas Godejohn en un sitio de citas para cristianos y los dos empezaron una relación en línea durante dos años. El único contacto con el mundo (más o menos) real lo tenía a través de perfiles falsos en Facebook y durante altas horas de la noche, cuando su madre dormía.

 

Después de dos años de crear una relación basada en fantasías (que incluían la muerte de la madre), en junio de 2015 Godejohn apuñaló a Dee Dee en su casa. Mientras tanto, Gypsy escuchaba desde otra habitación. La pareja huyó y unos días después publicaron el siguiente mensaje en la cuenta de Facebook de Dee Dee: “Esa perra está muerta”.

 

Más abajo, en los comentarios, agregaron:

REBANÉ A LA MALDITA CERDA GORDA Y VIOLÉ A SU DULCE E INOCENTE HIJA… SU GRITO FUE TAN FUERTE LOL

 

Escribir los mensajes fue idea de Gypsy, pero el texto lo eligió Nicholas.

 

A raíz de este mensaje el cuerpo de Dee Dee fue encontrado y la pareja arrestada. En cuanto salieron las imágenes de los presuntos homicidas, el mundo de todos los que conocieron a la amorosa madre y a la débil hija se vino abajo. Gypsy estaba caminando. De golpe todo el fraude, todas las mentiras y engaños salieron a la luz. Aunque apenas eran unas cuantas piezas del rompecabezas.

 

Síndrome de Münchhausen mediático

El caso encendió la opinión publica en parte por lo complicado y mórbido de todo el asunto. Pero también por la indignación de descubrir que Gypsy y Dee Dee se beneficiaron enormemente de varias caridades, donaciones y fundaciones. Incluso, el caso generó una subcultura de especuladores y “detectives privados” que investigaron –y en casos acosaron– a la familia cercana y a los vecinos, además de asistir a los juicios.

 

Gypsy se declaró culpable de asesinato y cumple la cadena mínima, 10 años. Su cabello ahora es largo e incluso subió de peso (a pesar de la comida de prisión). Incluso ha declarado que en prisión se siente más libre que viviendo con su madre.

 

 

Por cierto, el síndrome de Münchausen recibe su nombre por el barón de Münchhausen, un aristócrata alemán del siglo 18, cuyas anécdotas exageradas y fantásticas inspiraron a un personaje literario creado por Rudolf Erich Raspe. El personaje es un bufón, cómico del absurdo, el síndrome de Münchhausen es una maldita pesadilla.

Gypsy y Dee Dee Blancharde, cuyo nombre real era Clauddine Blanchard (así, sin “e”).

 

 

 

Vía Buzzfeed