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¿Es normal que duela perder a una mascota tanto como a un ser querido?

Cuando pierdes a una mascota, pasas por algo similar a la pérdida de un familiar.

Perder a una mascota no es nada fácil, no sabes cómo aceptarlo ni qué hacer y lo peor de todo es que nadie te comprende porque para ellos es un animalito más pero ¿es normal sentir un duelo tan fuerte?

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Los animalitos llegan a nuestras vidas por elección. De verdad ninguno está en un hogar por casualidad o por error, todos están ahí por la voluntad de quien se convierte en su dueño y con quien genera ese vínculo emocional que les durará de por vida.

Hablemos en específico del caso de los perritos. Ellos son quienes te esperan cuando te vas a trabajar y los primeros que corren a recibirte, te dan su cariño incondicional y la rutina que adquieres gracias a ellos quieras o no, cambia la forma en la que llevas tu vida diaria, dejando un hueco enorme y difícil de llenar cuando parten.

Cuando pierdes a una mascota también vives el proceso de duelo pero a un nivel diferente en el que muy pocas personas te entenderán y te dirán que no es para tanto o que basta con conseguir otro animalito para que te haga compañía y te olvides del fallecido. Seamos honestos eso no va a pasar.

Son Familia

Tu mascota es un ser único y especial que aunque no expresa con palabras su sentir crea un lenguaje contigo que te hace saber todo lo que siente y quiere decir que solamente tú entiendes. Esa inocencia y dependencia que generan uno del otro es parte de esa magia que se pierde cuando se van.

A diferencia de todo lo que puedan decir, lo más sano es que lleves tu propio duelo, que guardes los recuerdos y pienses que ese animalito que te brindó todo el amor que pudo en vida está en un lugar mejor y que en algún momento si existe el cielo o la reencarnación, puedes volver a verlo.

No importa que digan que era un simple animal sin chiste, más allá de ser un peludito (o escamosito) era parte de tu familia y siempre será una fuente de recuerdos llenos de felicidad donde una lamida, una acurrucada o incluso hasta una mordidita son momentos valiosos para ti. Lleva tu duelo normal y si llegas a estar listo, ábrele el corazón a otro peludín de suave lomito que pueda necesitar tanto amor como aquel que ya no está