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Porque con una no basta, crean la segunda bóveda del fin del mundo

La segunda bóveda del fin del mundo se llama Arctic World Archive. Ahí se preservarán la información, libros y data más importantes de la humanidad.

Científicos preocupados por la manera tan rápida en que estamos acabando con el planeta, han creado una segunda bóveda del fin del mundo.

La bóveda del fin del mundo o del juicio final, contiene semillas de miles de plantas de cultivo. Su función es un “por si acaso”. Por si acaso ocurre una guerra nuclear, un desastre ecológico, una pandemia. Lo que sea que pueda poner en riesgo nuestra existencia.

La actual construcción se encuentra en Longyearbyen, en el archipiélago de Svalbard en Noruega. Tiene casi un millón de semillas distintas. Está hecho a prueba de bombas, para que se salven en caso de catástrofe. Puede resistir terremotos o bombas nucleares y ha sido construida en una zona casi desmilitarizada.

Ahora, el Svalbard Global Seed Bank tiene compañía. Han creado una segunda bóveda, pero esta es para preservar el conocimiento. Ahí se guardan libros, documentos y datos más importantes de la historia de la humanidad.

El Arctic World Archive, estará abierta para que gobiernos e investigadores tengan espacio para guardar su información. Si pagan, compañías e individuos también pueden disponer de un espacio en esta bóveda. Se supone que esta bóveda puede preservar esta información hasta 1000 años.

La segunda bóveda guardará información

La compañía de tecnología Piql son los que han desarrollado la tecnología para almacenar todo en una película fotosensible. El interior de esta bóveda es una mina antigua que ha sido abandonada y congelada por el permafrost. Al respecto, Katrine Loen Thomsen, de Piql dijo:

Creemos que podemos guardar los datos utilizando nuestra tecnología durante un total de 1000 años. Para ello se conservan los datos digitales escritos en películas fotosensibles, En realidad lo que hacemos es escribir los datos como enormes códigos QR en películas.

La idea es que mientras los datos digitales se almacenan en nuestros ordenadores como códigos de unos y ceros, los datos analógicos se graban físicamente en bobinas de película y pueden ser “leídos” como en un disco de vinilo. Es como tener sus datos “tallados en piedra.”

En lugar de utilizar los sistemas de seguridad de datos más importantes, han optado por sistemas analógicos. La razón es que es una manera más segura que la digital. Ahí estará a salvo de ataques cibernéticas y hackers.

Vía: Science Alert