Científicos: ¿Y si recongelamos el Ártico?

Sí, es un plan real. No, no lo ideó un "científico loco".

El Ártico se está descongelando aceleradamente. El deshielo se ha agravado a tal grado que para 2030 los hielos de verano podrían desaparecer. A estas alturas, ni el Tratado de París de 2015 salvará el extenso daño que le hemos hecho a la superficie ártica.

 

Pensando en cómo remediar el ominoso destino que le depara al mundo, los científicos cada vez están pensando en soluciones más drásticas, por no decir descabelladas.

 

Re-congelar el Ártico

Un grupo de científicos de la Universidad de Arizona ideó un plan de lo más coqueto para combatir el acelerado derretimiento de los hielos árticos: echarle más hielo, duh. La idea es colocar 10 millones de bombas de agua sobre la superficie del Ártico. Las bombas serían eólicas, o sea, funcionarían con la fuerza del viento. El agua llevada a la superficie se congelaría, añadiéndole muy necesitado volumen de hielo.

 

Actualmente, la capa de hielo difícilmente supera los 2 o 3 metros de espesor. Entre menos hielo haya, más rápida es su erosión. Pensado de esta manera, no suena tan locochón poner nuestros “copos de nieve” para frenar la desaparición de los hielos árticos. Sin embargo, lo que no suena tan viable es el precio.

 

¿Cuánto cuesta el futuro?

Los investigadores calcularon que necesitarían unos 500 billones de dólares para llevar a cabo su plan. Plop. Quizá podrían pensar que todo esto es un chiste de parte de la comunidad científica, quienes pasivo-agresivamente nos está recordando el precio de no haberles hecho caso a tiempo. Sin embargo, es más un caer en cuenta del grado de “medidas” que tendríamos que aplicar para “limpiar nuestro desmadrito”.

 

Este no es el único plan complejo -y caro- que se ha pensando para combatir directamente los efectos del calentamiento global. También se ha considerado esparcir vapor de agua para crear nubes que reflejen la luz solar, o incluso “pintar de blanco” la atmósfera ártica usando partículas de “color claro” para reflejar parte de la radiación solar. Ulteriormente el propósito es darle un respiro a los hielos y darles la oportunidad de formarse.

 

Aunque sería más correcto decir que ulteriormente el propósito es no ahogarnos en nuestro propio progreso.