¿Quién dijo que necesitábamos ocho horas de sueño?

La idea de que de los humanos necesitamos por lo menos ocho horas de sueño ha sido puesta a prueba por varios investigadores.

Desde que somos pequeños nos han dicho que debemos de descansar ocho horas diarias. Aunque la regla la conocemos a la perfección, no sabemos de dónde viene. Tampoco sabemos si aplica a absolutamente todo el mundo. Es por eso que el sueño es algo bastante intrigante.

Un grupo de investigadores se ha percatado de que el sueño es vital para el funcionamiento de casi todos los órganos de nuestro cuerpo. Aún así, múltiples variables determinan las horas de sueño que tenemos.

¿Sería posible entrenarnos para necesitar dormir menos horas y poder extender nuestros días?

Para empezar, debemos de entender a qué se deben esas ocho horas. El número no es arbitrario, en realidad numerosos experimentos han demostrado que el humano duerme en promedio esas ocho horas. Es lo que el cuerpo pide. Durante uno de esos experimentos, dieron la posibilidad de que durmieran nueve horas.  La mayoría dormían en promedio ocho.

Cuando dormimos menos, hay consecuencias más allá del evidente cansancio. Las capacidades cognitivas se ven afectadas. Según numerosos estudios, una noche sin dormir equivale a estar legalmente ebrio (sin la diversión).

Durante un estudio, sometieron a varias personas a diferentes horarios para dormir. Hasta aquellas que durmieron siete horas se vieron afectadas. En realidad con poquito que le quitemos a esas ocho horas, nuestra capacidad cognitiva baja.

Si duermes menos de lo indicado durante una semana, necesitarás más de un fin de semana para recuperarte.

Matthew Walker, el director de un laboratorio de sueño de la Universidad de California es uno de los que ha estado llevando a cabo estos experimentos. Según el:

La gente cree que el sueño es como un banco. Que puedes acumular una deuda y luego esperar a pagarla después. […] ahora sabemos que no funciona así.

El cerebro no tiene la capacidad de recuperar lo que perdió. Somos la única especie que se priva del sueño. No hay un banco de sueño en el cerebro porque ninguna especie lo ha necesitado nunca.

Aunque te sientas muy fresco después de seis horas, lo más probable es que estés jodido por dentro. Así que mejor deja esa serie para después y procura dormir tus ocho horitas.

Vía: PopSci