Cuando pensamos en otro idioma, somos menos supersticiosos

Todos tenemos esa pequeña superstición. “Toco madera”, no pases debajo de esas escaleras, el mal de ojo, etc. Resulta que cuando operamos y pensamos en un segundo idioma, activamos ciertos efectos en nuestras mentes. Maldecimos con mayor libertad y podemos ahondar en temas incómodos más tiempo de lo normal. También provoca que seamos cognitivamente, menos parciales.

De acuerdo con un estudio del psicólogo Constantinos Hadjichristidis, de la Universidad de Trento, esto sucede porque cuando pensamos o hablamos en un idioma que no sea el materno, nos incita a depender menos de nuestro pensamiento intuitivo.

Un artículo publicado en The Quarterly Journal of Experimental Psychology, Hadjichristidis y sus colegas además mostraron que cuando pensamos en un lenguaje ajeno, somos menos propensos a ser supersticiosos.

En un experimento, 400 hablantes nativos del alemán que hablaban un inglés excelente, se imaginaron a ellos mismos en diversos escenarios, descritos en textos tanto en alemán como en inglés. Cada escenario era de un acontecimiento importante en sus vidas, como una entrevista de trabajo, una entrega o el día de un examen. Cada escenario consistía básicamente en un momento donde se rompe la rutina, podía ser con cosas mundanas (como ver un avión en el cielo, o ver que el lavabo estaba tapado). Pero también podía ser una situación con una connotación supersticiosa negativa (como romper un espejo, tirar la sal) o una positiva (como ver una estrella fugaz).

De modo que los participantes calificaban qué tan negativa o positiva sería la situación para ellos y cómo se sentirían, respondiendo en el idioma en el que el texto estaba (si estaba en inglés, respondían en inglés, si estaba en alemán, respondían en alemán).

Cuando respondían en inglés (su lengua no materna) sobre actividades mundanas, no hacía ninguna diferencia. Sin embargo, cuando respondían sobre algo supersticioso, sentían en menor grado la intensidad tanto de lo negativo como de lo positivo.

¿Por qué sucede eso?

Nuestra intuición, según The British Psychological Society, depende de la facilidad con que hacemos nuestras conexiones cognitivas (qué tan fácil es llegar a una conclusión).  Estas conexiones se crean en una edad temprana, y se crean en nuestro propio idioma. En el caso de los que participaron en el experimento, comenzaron a hablar inglés a partir de los 12 años, en promedio. Y la diferencia es que cuando vemos algo supersticioso en otro idioma, sólo podemos interpretarlo en un nivel literal y no añadimos el lado emocional.

De acuerdo con The British Psychological Society, cuando encontramos una idea o un concepto, que está cargado con cuestiones supersticiosas, en un segundo idioma, entendemos qué significa eso literalmente, pero no hacemos la conexión emocional que nos lleva a la superstición.

¿Cuáles son las cosas supersticiosas en las que ustedes creen?