En esta vida hay personas huevonas, flojas, sátrapas, parasitarias… y este sujeto. No es para menos, porque estuvo a punto de suicidarse solo porque cuando llegó a casa no estaba hecho el quehacer.
La historia dice más o menos así: este sujeto, de nombre todavía no revelado, llegó a casa después de un día normal, como cualquier otro. Parecía que todo terminaría como dicta la rutina, pero su mala fortuna comenzó al abrir la puerta: todo estaba como cuando había salido. Nadie había limpiado.
Como cualquier onvre (nada) razonable, su reacción inmediata fue tirarse al drama y demostrar que no aguanta ni tres segundos de que la vida no sea como esperaba, así, como niño chiquito que no le cambian el pañal.
Pero, además de hacer el dramón, después empezó a amenazar con suicidarse, rodeándose el cuello con una soga y preparando todo para dejar este mundo nada más porque el piso no estaba barrido ni las camas tendidas.
Parece que hay personas que prefieren morirse y obligar a alguien más a hacerles sus cosas que hacer algo tan simple como limpiar el lugar donde también andan viviendo o ya de plano aguantarse la mugre.
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Como su pareja no es tan ridícula como él, lo que hizo fue amarrarlo a la cama para que no se hiciera daño hasta que llegaran las autoridades, que se lo llevaron para que le cuente al ministerio público cómo estuvo a punto de matarse por un dramón bien tonto.
Así que la siguiente vez que quieras hacer un dramita piensa si te verás más o menos como él. Si la respuesta es “sí”, entonces piensa una vez más qué puedes hacer para solucionar esa situación.
Por ahora, no nos queda más que recomendarle a todos esos onvres que andan por ahí, que aprendan cómo limpiar sus calzones y a cómo usar una escoba, por lo menos para que tu vida no corra peligro cada día que regresas a casa.