Un tatuaje es para siempre (a menos que tengas mucho dinero para someterte a un tratamiento que te permita borrarlo), por lo mismo muchos se piensan muy bien cuál será el diseño que los acompañará durante el resto de sus vidas.
Y es que seamos honestos, hacerse un tatuaje a veces es un volado y siempre existe el riesgo inminente de que el resultado sea deplorable, sobre todo cuando lo que se quiere inmortalizar es una fotografía.
Aquí algunos lastimosos ejemplos:
No pues, sí quedaron bien gachos.
Por fortuna, no todos los tatuajes tienen un final así aterrador. De hecho, en manos de un buen artista y un diseño sencillo el resultado puede ser increíble.
Como prueba estas fotografías sobre momentos entrañables, que fueron publicadas en la página de Facebook de Ilustracional.
¡Qué diferencia!
Y a ti, qué foto especial te gustaría tatuarte.