Ministros de SCJN se niegan a bajarse el sueldo

Los ministros argumentan que su salario es la única fuente de ingresos que tienen, pues se encuentran restringidos por la Constitución para ejercer otros cargos.

Los que de plano no quieren ver reducidos sus ingresos son los ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), quienes se niegan, cuales escuincles berrinchudos, a bajarse su jugoso sueldo. El secretario general de Acuerdos de la Corte, Rafael Coello Cetina, aseguró, en un documento firmado por él, que los pobres jueces consideran inconstitucional cobrar menos dinero.

Este texto lo hicieron llegar a la asociación civil “Somos Más”, ya que en enero pasado, durante las protestas suscitadas por el gasolinazo, esta misma solicitó a los Ministros bajarle a sus millonarias percepciones, luego de que el Poder Judicial obtuvo uno de los principales aumentos presupuestales. De acuerdo con el portal El universal.com, el máximo representante de la SCJN, el ministro presidente, Luis María Aguilar Morales, tiene un sueldo mensual 651 mil 241 pesos mensuales.

En el documento, los ministros argumentaron que su salario es la única fuente de ingresos, pues se encuentran restringidos por la Constitución para ejercer otros cargos.

Además, en defensa de su salario, la Corte señaló que los sueldos y prestaciones de los jueces, magistrados y Ministros se rigen por el principio de irreductibilidad establecido en el artículo 94 de la Constitución. De acuerdo con esta norma, el salario que perciben los ministros por sus servicios, no podrá ser disminuido mientras duren sus funciones.

Los ministros también argumentaron que con los sueldos que perciben, se busca garantizar su autonomía e independencia de los funcionarios judiciales.

Pero para no verse tan mala onda, explicaron que para contribuir al fortalecimiento en las finanzas públicas, adoptarán una serie de medidas para regresar al erario mil 900 millones de pesos. También  dijeron estar dispuestos a diferir proyectos de obra pública que no sean prioritarios, devolver excedentes, conservar las vacantes temporales, racionalizar sus gastos de viáticos y pasajes. ¡No pos’ si,  en realidad sí son re’ buena gente!