Gorda ardilla es sorprendida robando finos regalos de Navidad

¡Tengan cuidado, amantes de la Navidad! Esta dichosa celebración de paz y amor (y gula y materialismo) tiene un nuevo enemigo en forma de una hermosa y gorda ardilla gorda....

¡Tengan cuidado, amantes de la Navidad! Esta dichosa celebración de paz y amor (y gula y materialismo) tiene un nuevo enemigo en forma de una hermosa y gorda ardilla gorda.

Michele Boudreaux y su familia cada año colocan generosos regalos a la entrada de su casa en Maplewood, Nueva Jersey, para los repartidores de la zona. Entre los detalles hay dulces, bocadillos, pañuelos, calentadores de mano, chocolates finos (Ghirardelli) y bálsamos para labios (porque frío invernal).

Sin embargo, a pesar de la aparente tranquilidad de su primermundista vida en los suburbios, este año los regalos más caros (los chocolates y los bálsamos) empezaron a desaparecer. Así que empedernidos por encontrar al grinch que estaba despojando de felicidad y chocolate (que son lo mismo) a los repartidores locales decidieron estar al tanto de la canasta de regalos.

Esto fue lo que encontraron (se recomienda discreción por parte de los lectores, pues las siguientes imágenes contienen una ardilla gorda que está bien peluda de su delictiva colita):

Creyéndose más listos que la ardilla, esta familia decidió guardar los chocolates dentro de un jarrón que requiere de pulgares opuestos para abrirse… Mhhh, nada mal.

Sin embargo, Boudreaux será una listilla pero no una mezquina, así que también colocó un tazón lleno de presentes para la gorda ardilla: nueces, palomitas y semillas de calabaza.

Vénganos los awww.

Aunque la ardilla sí resultó ser más quisquillosa de lo que uno esperaría de alguien tan oportunista, pues “aventó todas las semillas al pórtico y se comió todo lo demás”, comentó Boudreaux . Aún así, los robos “le dieron mucha alegría a mi familia”.

Pues sí, si ya te van a robar, mejor que sea algo con la cola bien esponjosa.

No es la primera vez que un incidente similar acontece en Nueva Jersey. En la localidad de Sea Girt, casi se arruina el despilfarre de energía de la Navidad porque los cables de las luces del árbol navideño y de la decoración de la ciudad estaban desgarrados. Adivinen quién fue el culpable… así es, una ardilla. *música dramática*

 

 

Vía Excelsior