Su cuerpo decía “No resucitar”, hizo dudar a doctores cuando llegó al hospital

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Un equipo médicos del hospital Jackson Memorial de Miami, en los Estados Unidos se enfrentaron a un dilema moral cuando tuvieron que decidir entre estabilizar a un hombre de 70 años que tenía tatuado el mensaje “Do Not Resuscitate” o No resucitar.

El tatuaje colocado en el cuello del hombre de 70 años (England Journal of Medicine ©2017)

El hombre ingresó con un nivel elevado de alcohol en la sangre. Su historia clínica indicaba que tenía una cardiopatía por fibrilación auricular, enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) y diabetes.

Pocas horas después de ser ingresado al hospital, la tensión arterial del paciente se desplomó y desarrolló acidosis metabólica; su cuerpo ya no era capaz de regular el pH de la sangre.

Favor de no regresarme al mundo cruel

Según explicó Gregory Holt, primer autor de un artículo del England Journal of Medicine en donde se narró la experiencia, todos los intentos por hacerle recuperar la consciencia fueron en vano. Al parecer, tampoco se pudo contactar a ningún familiar o amigo.

No conseguimos encontrar a ningún familiar ni a ninguna persona allegada; no teníamos modo de saber cuánto tiempo hacía que se había hecho el tatuaje (…) se veía claramente que no era reciente. Si era antiguo, es posible que el hombre hubiera cambiado de opinión desde que se lo había hecho. Pero si había llegado hasta el extremo de tatuarse “No reanimar” en el pecho, con la palabra no subrayada, y con su firma debajo, expresaba claramente un deseo de no ser reanimado.

¿Qué parte de NO, no entendieron?

A pesar de que el hospital había encontrado casos similares en donde la gente tatuada con mensajes de “no resucitar” se mostraron agradecidos de ser reanimados, los doctores optaron por respetar los deseos escritos en la piel de su paciente hasta hallar prueba de que ese era su verdadero deseo.

Que no, ya no quiero vivir. Atentamente yo

Por fortuna para estos doctores, el paciente había dejado un documento de voluntades anticipadas. Los trabajadores sociales pudieron dar con él y dar fe de que su deseo de no ser reanimado era realmente su última voluntad.

Tomamos la decisión de no reanimarle antes de encontrar el documento siguiendo las recomendaciones de nuestro comité ético […] Pero nos sentimos muy aliviados al descubrir que el documento decía lo mismo que el tatuaje.

 

Con información de: La Vanguardia