Conan O’Brien demuestra que sin fronteras es mejor

El programa en realidad si fue divertido y aunque estuvo por momentos lleno de lugares comunes, se agradece que el presentador viniera hasta el corazón de México y pudiera llevarse una perspectiva diferente.

¡La espera terminó! Ayer miércoles 1 de marzo por la noche, por fin se transmitió el tan esperado programa que el famoso presentador norteamericano Conan O’Brien realizó la semana pasada en la Ciudad de México, el cual lo fue hecho con un equipo y público 100% mexicano.

Fiel a su estilo, la emisión empezó con una fuerte dosis de humor muy de acuerdo a los tiempos que vive México y su relación con Estados Unidos.

En la primera escena se puede ver a un O’Brien vestido de traje caminando en el desierto (al puro estilo inmigrante), hasta un puesto fronterizo vigilado por guardias mexicanos, que le piden su pasaporte.

Después de corregir la pronunciación de su apellido por parte de uno de los guardias, O’Brien dice: “Soy él, el comediante, presentador de televisión” y les muestra en su teléfono móvil una escena de él mismo bailando.

Pero de este lado no lo conocen, uno de los guardias le comenta a otro “No nos están mandando a sus mejores”, en clara alusión a las declaraciones que el presidente Donald Trump hizo durante su campaña electoral respecto a la inmigrantes mexicanos.

“Tenemos una nueva política. Los estadounidenses están sujetos a un escrutinio extremo”, le explica un guardia, usando la expresión que Trump ha utilizado en relación con los inmigrantes de países musulmanes.

Ante esto, el comediante respondió “Veo lo que están haciendo. Tenemos gente nueva gobernando Estados Unidos y eso está creando tensión entre nuestros países. Pero ustedes no pueden amontonar a todos los estadounidenses en un solo grupo. No es justo, es estereotipar”.

Por supuesto, los agentes estallan en carcajadas y uno de ellos dice “Este güey (tonto) sí que es comediante”. Mientras los agentes revisan la maleta, O’Brien cruza la frontera y se adentra corriendo en territorio mexicano, perseguido por el perro. Sin duda, un comienzo hilarante.

Ya durante el desarrollo del programa, el comediante conversó con el ex presidente Vicente Fox, quien ha realizado fuertes críticas a las políticas de Trump.

Asimismo, el exmandatario le obsequió a Conan unas botas con el lema No fucking wall (No al jodido muro), alusivo a la “barda” que Donald ha ordenado construir en la frontera con México y resaltó la importancia de los mexicanos en el vecino país del norte.

El actor Diego Luna también fue invitado a la fiesta mexicana y este le regaló a Conan una botella de mezcal con la que brindaron juntos y dijeron: ¡Viva México! Aseguró que ante la situación migratoria que se vive en Estados Unidos, la gente tiene miedo a ser deportada. “La ignorancia debe ser combatida con amor”, subrayó el actor.

A su vez O’Brien dijo que vive en Los Ángeles, donde uno no puede caminar tres pies sin percatarse de las increíbles contribuciones culturales -comida, arte, arquitectura- que han hecho los mexicanos.

La grabación también contó con la participación del comediante Jesús Guzmán y la banda musical Calibre 50, Sofía Niño de Rivera que realizó un show de stand up y el chef Aquiles que le enseñó a preparar margaritas, guacamole y churros.

El programa en realidad si fue divertido y aunque estuvo por momentos lleno de lugares comunes, se agradece que el presentador viniera hasta el corazón de México y pudiera llevarse una perspectiva diferente.

Con una muy buena producción y con mucho oficio, el programa de Conan se podría catalogar como un éxito.

Esperemos que nuestros productores hayan tomado nota de cómo se puede realizar un programa ameno y movido, sin necesidad de mostrar modelos casi encueradas cada tres minutos y chistes vulgares y corrientes.

Por cierto, al final del programa, O’Brien se despidió con un “¡Viva México! Gracias y buenas noches”

¡Vuelve pronto amigo Conan!

Vía: La Silla Rota