El autobús transfóbico recorrerá México

Según un comunicado del Consejo Mexicano de la Familia, una copia del mal llamado “Autobús de la Libertad”, mejor llamado el “autobús transfóbico”, recorrerá las calles de México. Su recorrido...

Según un comunicado del Consejo Mexicano de la Familia, una copia del mal llamado “Autobús de la Libertad”, mejor llamado el “autobús transfóbico”, recorrerá las calles de México. Su recorrido empezará este miércoles, 14 de junio, en la CDMX. Eventualmente también llegará a Cancún.

 

Espíritus antiguos de los baches, hagan paro y saboteen a este discurso de odio sobre ruedas

El infame autobús primero transitó por España, pero también ha desgraciado recorrido Estados Unidos y Colombia. La mente maestra detrás del mensaje “Los niños tienen pene. Las niñas tienen vulva.”, es una organización de ultraderecha católica llamada HazteOír, que al parecer no sabe que el Estado Mexicano es laico. Bueno, ni nuestros propios gobernantes están enterados de eso. Pero ojalá a ellos también se los cargue un bache.

 

Esta organización pretende combatir la “ideología de género”, como la falsa idea de la superioridad espiritual de los varones de la jerarquía católica, o algo así. Recordándonos que los niños tienen genitales, esta organización pretende defender “el derecho primario de los padres a educar a sus hijos conforme a sus convicciones morales y religiosas”. Porque claro, ¿cómo pensar en “educación sexual católica” sin pensar también en los genitales de los niños?

 

En el comunicado, el Consejo añadió:

Nos negamos a que nuestros hijos reciban cualquier tipo de educación que no esté sustentada en la ciencia y la razón [como la Biblia]. Por eso, rechazamos la ideología de género.

 

Discriminación disfrazada de libertad de expresión

Los grupos que respaldan al autobús transfóbico aseguran que su mensaje no puede ser discriminatorio contra ningún grupo porque aboga por “derechos humanos”. Lástima que les salió el tiro por la culata. Su agenda no solo atenta contra la dignidad de los niños y personas trans, también compromete la necesidad de darle a los niños una educación sexual genuinamente laica y científica.

 

No es cuestión de darle la razón a unos o a otros, es cuestión de detener la propagación del VIH, los embarazos adolescentes, y la violencia sexual y de género (por poner algunos ejemplos).

 

 

 

Vía Sin Embargo