Muere Ricardo Blume, el famoso actor de telenovelas, a los 87 años

Irreparable pérdida para el espectáculo nacional.

La tristeza embarga el mundo del espectáculo nacional porque este viernes se dio a conocer la muerte del primer actor peruano, Ricardo Blume. La Asociación Nacional de Intérpretes (ANDI) fue la encargada de informar la lamentable noticia.

Hasta el momento se desconocen las causas del fallecimiento, pero el artista dejó este mundo a los 87 años de edad y con un legado digno de contar.

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El Ministerio de Cultura de Perú se percató de la noticia y mandó sus condolencias a la familia y amigos del actor.

“El Ministerio de Cultura del Perú lamenta el fallecimiento de Ricardo Blume, destacado primer actor nacional de teatro, cine y televisión. Expresamos nuestro más sentido pésame a su familia y seguidores”, escribió la empresa.

¿Quién era Ricardo Blume?

Ricardo Blume hoy se reunió con la muerte pero en la tierra será recordado por siempre por su destacada trayectoria en teatro, cine y televisión. La celebridad nació un 16 de agosto de 1933 en Lima, Perú. Gran parte de su carrera profesional la desarrolló en México al participar en más de 20 telenovelas.

Debutó a los 19 años en la Asociación de Artista Aficionado. Su fama llegó al formar parte del melodrama Simplemente María. También se destacó por fundar el Teatro de la Universidad Católica, institución en la que se desempeñó como profesor.

Su mejores actuaciones vinieron en las novelas de Amor Real, Mujer Bonita, Carrusel de las Américas y Mundo de Juguete. También estuvo en María la del barrio y Marimar, las cuales protagonizó Thalía.

La muerte de Ricardo Blume dejó consternados a varios. Para recordar su gran talento, el artista recibió múltiples premios, pero el que más destacó es la medalla “Mi vida”, que recibió en México por parte del Centro Mexicano del Instituto Internacional del Teatro de la Unesco.

Su última participación en tele vino en la telenovela Muchachita italiana viene a casarse, donde le dio vida a Mario Bianchi.

¡Descansa en paz, querido Ricardo!